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El traslado del Instituto Italo-Latinoamericano de Roma levanta críticas

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El próximo traslado de la sede del Instituto Italo-Latinoamericano (IILA) y sus alrededor de 120.000 volúmenes desde un palacio del centro de Roma a dos apartamentos de un barrio periférico de la ciudad ha levantado una polvareda entre los estudiosos italianos de Latinoamérica.

El IILA, organismo internacional intergubernamental fundado en 1966 por el entonces ministro de Exteriores Amintore Fanfani y financiado en gran parte por Italia para reforzar la colaboración entre los países de América Latina e Italia, fue ubicado en el palacio de Santacroce, en el corazón histórico de Roma, que dispone de cerca de 3.500 metros cuadrados.

En el centro se llevan a cabo exposiciones, conferencias, conciertos, espectáculos y relaciones científico-tecnológicas, económicas, políticas y culturales entre Italia y los países de América Latina, además de trabajos de investigación en la biblioteca altamente especializada, la primera en importancia de Italia y la segunda de Europa después de la de Berlín.

La noticia de la decisión del Ministerio de Exteriores italiano, del que depende, sobre el cambio de sede desde el palacio de Santacroce a un apartamento de dos plantas en el barrio de Parioli para el próximo mes de diciembre, ha levantado las críticas de los estudiosos del continente latinoamericano.

Las razones que aduce el Ministerio son meramente económicas ya que el precio de alquiler del palacio Santacroce, en Piazza Benedetto Cairoli, es de 800.000 euros anuales, mientras que la próxima sede en Via Paisello, con 1.500 metros cuadrados, quedaría en 400.000 euros, dijeron a Efe fuentes del IILA.

Un manifiesto de la Asociación Italiana de Estudios Iberoamericanos firmado por alrededor de 80 estudiosos italianos y destinado al ministro de Exteriores, Franco Frattini, asegura que en el apartamento de Parioli "no será posible llevar adelante la actividades hasta ahora realizadas, y obviamente, tampoco consultar la biblioteca sobre cuyo destino no se ha dicho nada".

"De este modo -dice- nos faltará un importante referencia para los que tenemos necesidad de llevar adelante los estudios, las consultas cualificadas, la actualización necesaria para conocer o trabajar en aquel continente".

"Tal decisión (el traslado de sede) tendrá una consecuencia negativa no sólo en Italia, sino también ante los gobiernos latinoamericanos, la opinión pública internacional y los italianos que viven en 24 naciones del continente latinoamericano y a los que el IILA representa", aseguran.

"En nuestro nombre -agregan- y en el de lo estudiosos que representamos, pedimos vivamente, hacer algo para que el Instituto continúe siendo la referencia nacional e internacional que siempre ha sido y no desmembrar el patrimonio precioso de libros acumulados en varios decenios, destinando al IILA a una sede idónea como exige su función de organismo internacional".

Sin embargo, para el director del Centro de Estudios, Documentos y Bibliotecas del ILLA, Ricardo Campa, la mudanza no es "tan trágica", siempre "que se producen cambios, la gente se altera" y además se molestan porque "es más fácil llegar al centro que al barrio de Parioli".

"Si se trata de un ahorro notable para el Gobierno en tiempos de crisis económica, hemos de comprenderlo. A todos nos gustaría que la vida siguiera como siempre, pero no puede ser", afirma.

Preguntado por el destino de los fondos de la biblioteca que tanto preocupan a los estudiosos, Campa señala que cuatro expertos del Ministerio de Exteriores ya la han visitado, han tomado medidas de lo que pueden ocupar y aseguran que caben en la nueva sede de Parioli.

"El problema será cómo puede ser ubicada la biblioteca. Cabrá en la nueva sede, pero deberá ser dislocada. De todas formas, será tarea nuestra adecuar la biblioteca lo mejor posible para que siga cumpliendo su función", refiere.

Carmen Postigo