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La trastienda de 'Los Quién'

Alrededor de 80 personas trabajan en esta 'sitcom' de Antena 3 que ya está grabando su segunda temporada

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Un viaje de la reflexión al instinto. Ese es el camino que recorre el equipo que desarrolla Los Quien (Antena 3) cuando el público acude a su plató. Nacho García Velilla, director y guionista de la sitcom, asegura que tras una semana de lecturas, ensayos y organización, la llegada de estas personas entre 70 y 100 supone el reto de hacer semanalmente 'una función de teatro condicionada por la parte técnica'. Para María Pujalte (Susana en la ficción), la grabación con público no puede llamarse teatro, porque se ven 'las tripas' de la serie: 'Hay cámaras, el director da notas, se producen repeticiones y la gente habla'.

Los aplausos del público para recibir a los protagonistas en el set de grabación (9.30 horas), no son el principio del trabajo en la serie. Javier Cámara (Gustavo) se levanta temprano para ir al gimnasio antes de comenzar la jornada, en cambio Julián López (Esteban) se infla a cruasanes para luego montarse en el coche que le lleva hasta los estudios. Allí tiene lugar la sesión de peluquería, maquillaje y vestuario. Para amenizar la grabación del que será el capítulo 11, último de la primera temporada, le toca a Cámara poner la banda sonora del día (la de A single man, de Tom Ford).

La presencia del público implica hacer 'una función de teatro'

Suena la sintonía de la serie, mientras el animador del público, Willy, se afana en que ninguno de los presentes se adormile a pesar del madrugón. El comienzo de las escenas deja entrever el funcionamiento realmente ordenado de un equipo formado por unas 80 personas. Técnicos de sonido, de luces, cámaras, director, actores, extras e incluso actores invitados, como Yon González, pululan por los sets. Ana Fernández también aparece en el episodio, aunque sus escenas ya están grabadas y se les pasan al público por una pantalla. Todo en orden cronológico.

Justo antes de que alguien diga la palabra 'acción', en el plató de Los Quién puede pasar cualquier cosa. López y Cámara tienen un show previo improvisado, que resulta casi más divertido que los guiones. La actriz Cristina Alcázar no pasa desapercibida por culpa de sus ejercicios vocales, '¡Patupá!', grita con la boca muy abierta. Cámara le responde: '¡Estás loca!'. Un baile, unas risas, una mueca y sólo un segundo después, alguien grita 'acción'.

Las bromas justo antes de grabar marcan la tónica cómica de la sitcom'

Una vez pronunciada esta palabra comienza la magia de la pequeña pantalla. 'El público viene a ver la dinámica de la televisión, pero llega cuando ya tenemos el episodio armado', explica Pujalte a Público.

¿Y es posible concentrarse en un entorno así? Pujalte se concentra en el plató con el ruido y Cámara haciendo bromas 'porque ayuda a tener la energía de la comedia'.

Mientras se graba, tras las cámaras y de un lado a otro, pueden llegar a estar unas 20 personas. Hablan por pinganillos, ríen con los gags, retocan el pelo a algún actor o les recuerdan cómo deben moverse. El director conoce a fondo esa forma de trabajo porque antes de empezar en 7 vidas fue a ver cómo se hacían sitcoms como Frasier y Friends en Estados Unidos. 'De su forma de trabajar me llamó la atención que todos iban a toda leche y sabían su sitio. Aquí sabemos nuestras funciones para el nivel de exigencia del directo, podemos fallar, pero tiene que ir todo muy ligero', explica García Velilla.

Cámara define la organización de la serie como un auténtico 'mecano'

Cámara define el funcionamiento de su serie como un 'mecano', mientras que para Pujalte se trata de 'construir una realidad, un trabajo muy artesanal donde todos los oficios son importantísimos'.

Entre las 70 personas que componen el público están Puri y Ana, dos hermanas de Palencia que se han levantado a las tres de la mañana para coger un autobús hasta Madrid. Lo que más les ha llamado la atención de esta experiencia es 'cómo los actores se ayudan entre sí cuando se equivocan, la rapidez con que ruedan las escenas y lo real que parecen los sets'.

La grabación se prolonga durante siete horas y, una vez terminada, el público abandona el plató. Todo el equipo volverá al día siguiente para comenzar con un nuevo capítulo, el primero de la segunda temporada. 'Es de los días más duros y comienza con una lectura de guión conjunta, para que los guionistas vean cómo suena, y se pone en escena. Desde dirección a actores vamos alcanzando un consenso, podemos cambiar algunos detalles', explica Julián López.

Esta producción, que ha mantenido un 13 % de media de cuota de pantalla, ya está inmersa en las nuevas tramas, de las que su director adelanta una apuesta por 'el sufrimiento de los personajes, sobre todo de Gustavo' y por dar más protagonismo a Esteban. Además, el divorcio entre Gustavo y Susana se hará efectivo y se formarán nuevas parejas que dificultarán la ansiada reconciliación.