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El tratamiento médico controla la enfermedad de las carótidas

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Por Anthony J. Brown

En las personas con unaacumulación asintomática de placa en las arterias del cuellollamadas carótidas, lo primero que hay que utilizar es eltratamiento médico intensivo y no la cirugía.

Para esos pacientes, el tratamiento intensivo, que incluyeel control agresivo de la presión y del colesterol, reduce latasa de accidente cerebrovascular (ACV), infarto, muerte ycirugías. También baja el riesgo de desarrollar coágulospequeños en las arterias cerebrales, que generan ACV.

Estos resultados son "muy importantes en Estados Unidos",dijo a Reuters Health el doctor J. David Spence. En el paísnorteamericano, el 70 por ciento de las cirugías y colocaciónde stent en las arterias carótidas se realiza por laacumulación asintomática de placa.

"El estudio demuestra que el 95 por ciento de esos usos soninadecuados", dijo Spence.

El estrechamiento de las carótidas o "estenosis" es unproblema común en los adultos mayores y puede provocar un ACVsi es grave.

La condición se puede tratar con la eliminación quirúrgicade la placa en las paredes internas de las arterias que causala estenosis (endarterectomía carótida) o con la colocación deun stent, un pequeño tubo metálico que mantiene abierto el pasode la sangre.

Pero existe mucho debate sobre los beneficios y los riesgosde esos procedimientos en personas sin síntomas.

Según el estudio, Spence recomienda: "Si le ofrecen hacerleuna endarterectomía carótida o colocarle un stent por unaestenosis carótida asintomática sin haberle detectadomicroembolias, hay que tomar rápido otra dirección".

El equipo de Spence, del Centro de Prevención del ACV eInvestigación de la Aterosclerosis en Ontario, estudió a 468pacientes con estenosis carótida asintomática. En total, 199ingresaron al estudio entre el 2000 y el 2002; los 269restantes lo hicieron entre el 2003 y el 2007.

En el 2003, la clínica donde se realizó el estudio puso enpráctica un programa de tratamiento médico intensivo para laestenosis carótida asintomática.

El programa incluyó compartir con los pacientes lasmediciones y las imágenes de la placa para motivarlos a hacerdieta, ejercicio y otros cambios del estilo de vida, además deusar una terapia más agresiva para reducir el colesterol yoptimizar el control de la presión.

El seguimiento de los pacientes duró un año, hasta juliodel 2008.

Las tasas de ACV y de otros "eventos" cardiovascularesbajaron con el tratamiento intensivo. Hasta del 2003, la tasade ACV, mortalidad, infarto o cirugía de carótidas era del 17,6por ciento. Después del 2003, fue del 5,6 por ciento.

El avance de la placa en las arterias del cuello tambiéndisminuyó significativamente después de poner en práctica esetratamiento intensivo.

Asimismo, los pacientes que ingresaron al estudio despuésde la introducción del programa fueron mucho menos propensos adesarrollar pequeños coágulos llamados microembolias: un 3,7por ciento después del 2003 frente a un 12,6 por ciento antes.

Esa reducción de la cantidad de microembolias coincidió conel mejor control del colesterol y el avance más lento de laacumulación de la placa.

Con todo, los pacientes con microembolias sufrieron muchosmás eventos cardiovasculares en ambos períodos: el 32,4 porciento de los pacientes tuvo un ACV, un infarto, murió onecesitó una solución quirúrgica para los síntomas, comparadocon el 8,6 por ciento de aquellos sin microembolia.

Los resultados tienen consecuencias directas en el manejoquirúrgico de los pacientes con las arterias del cuelloobstruidas. El equipo concluyó que el tratamiento médicointensivo, y no la cirugía, debería ser la terapia de primeralínea para esos pacientes.

Con el tratamiento médico intensivo, dijo Spence, "menosdel 5 por ciento" de los pacientes con obstruccionesasintomáticas de las carótidas pueden beneficiarse con lacirugía o el uso de stent, que deberían aplicarse sólo a lospacientes con microembolia.

FUENTE: Archives of Neurology, diciembre del 2009