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Treinta y cinco mil conductores han sido condenados por conducir ebrios

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Treinta y cinco mil conductores han sido condenados por circular ebrios y la mayoría de esas condenas se han dictado por conformidad, es decir el conductor ha reconocido los hechos, lo que, según el fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, indica una dinámica de reinserción.

Para evitar que los conductores ebrios reincidentes se pongan al volante, la Fiscalía promoverá, tal y como anunció en la pasada Memoria, la instalación del dispositivo "alcolock", un proyecto piloto en el que, según ha dicho hoy Vargas, se está trabajando con el amparo del Consejo General del Poder Judicial.

Este dispositivo mide el alcohol del conductor y si supera el límite legal establecido impide el arranque del coche.

Estos son algunos de los datos que se han expuesto durante el encuentro que han mantenido esta mañana varios expertos en el campo de la seguridad vial, que han analizado el problema que supone para España y Europa la conducción bajo los efectos del alcohol.

En este foro de debate, organizado por el Consejo Europeo para la Seguridad en el Transporte, han participado el subdirector general adjunto de Recursos de la Dirección General de Tráfico, Javier Villalba; el director de Relaciones Públicas de Volvo Truck Corporation, Lennart Pilskog; el director ejecutivo de ETSC, Antonio Avenoso, y la psicóloga de INTRAS de la Universidad de Valencia, Constanza Calatayud, entre otros expertos.

Las 35.000 condenas por conducir embriagado se habrían producido desde la entrada en vigor de la reforma del Código Penal en materia de seguridad vial, a finales de 2007, hasta el 31 de diciembre del pasado año, y Vargas está convencido de que el 95 por ciento de esos conductores "no volverá a delinquir" porque la pena les hará reflexionar.

No obstante, hay una minoría de reincidentes por conducir ebrios, según el fiscal, y tendrán más dificultades para seguir conduciendo en esas condiciones cuando se ponga en marcha el dispositivo "alcolock", para lo cual la Fiscalía ya está analizando la experiencia sueca, donde comenzó a instalarse en camiones en 2002 y tres años más tarde era obligatorio.

Actualmente son 20.000 los vehículos que lo llevan incorporado, pero a pesar de ello la tercera parte de las víctimas mortales en las carreteras suecas están vinculadas al consumo de alcohol.

Javier Villalba, de la DGT, ha incidido en la necesidad de concienciar al conductor de que conducir habiendo ingerido alcohol supone un riesgo para la seguridad vial, un peligro que la DGT intenta minimizar con un incremento del número de controles de alcoholemia, que están surtiendo efecto ya que ha disminuido el número de positivos.

En 2003 fueron el 3,97 por ciento, frente al 2,16 de 2007.

A pesar de estas cifras, según ha dicho Antonio Riu, de la DGT, la mitad de los 25.000 conductores que han realizado cursos para recuperar puntos, y de los 7.000 que lo han hecho para tener de nuevo el carné, han perdido los créditos por infracciones relacionadas con el alcohol.

Los asistentes a esta jornada han coincidido en la necesidad de unificar los límites de alcohol permitidos en Europa; que sean de obligado cumplimiento por la UE y en la importancia del uso del "alcolock" en el transporte comercial y para reincidentes, un dispositivo sobre el que se mostraban favorables en 2003 el 34 por ciento de los conductores europeos.

Los Estados de la Unión están legislando su uso e incluso algunos, como Francia, está pensando aplicarlo en los autobuses escolares.

Pero, aunque no hay que bajar la guardia ante el problema del alcohol, según señalaba Juan Carlos González Luque, asesor médico de la DGT, también corremos el riesgo de que se pueda producir una migración del problema al consumo de otras sustancias estupefacientes.

Es un efecto secundario de una política disuasoria eficaz y es probable, a su juicio, que pueda pasar.