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Casi tres años después de la agresión de su madre, Alba va en silla de ruedas

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Alba, la niña maltratada por su madre y su compañero sentimental, para los que la Fiscalía y la Generalitat piden entre 19 y 26 años de prisión, es capaz de comprender y de expresar emociones, pero no emite más que sonidos guturales y palabras sueltas y va casi siempre en silla de ruedas.

A pocos meses de que se cumplan tres años de la brutal agresión que recibió en su entorno familiar más próximo en Montcada (Barcelona), Alba, que tenía cinco años cuando ocurrieron los hechos y ahora ya ha cumplido ocho, está ingresada en un centro tutelado de la Generalitat especializado en menores con grandes discapacidades.

La silla de ruedas es su compañera permanente, aunque es capaz de caminar algunos metros con ayuda de muletas, y requiere de la atención permanente de otra persona para realizar las actividades básicas, según han explicado hoy fuentes judiciales.

La madre de la niña y su compañero se sientan desde hoy en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona para ser juzgados por el maltrato continuado del que fue objeto Alba, en un caso que puso además al descubierto las negligencias y los errores de coordinación de las administraciones implicadas, que se revelaron incapaces de evitar tanta violencia.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal pide 19 años de prisión para la madre de Alba y su compañero por intento de asesinato, violencia doméstica habitual y delito continuado contra la integridad física.

La Generalitat, como acusación particular, pide 26 años de prisión para ambos acusados por delitos de lesiones, de violencia habitual y de tratos inhumanos y degradantes.

Alba, con sólo cinco años, recibió una paliza en marzo del 2006 presuntamente de manos de Francisco Javier P., el compañero sentimental de su madre, y quedó en coma a consecuencia del maltrato.

Las mismas fuentes judiciales, cercanas al caso, han señalado que Alba ha sido sometida ya a tres intervenciones para intentar paliar los efectos de las palizas y es propensa a coger enfermedades - como una meningitis - debido a que su sistema inmunológico está muy debilitado.

Pese a sus limitaciones, la niña asiste al colegio y mantiene buenas relaciones con su entorno.