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Uno de lo tres indultados españoles expresa su alegría por regresar a España

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"Siento mucha alegría, mucha alegría, y también mi familia, que la he llamado", dijo a Efe José Asensio, uno de los tres presos españoles enfermos en etapa terminal indultados hoy por la Asamblea Constituyente de Ecuador, que podrán regresar a sus casas en España en pocos días.

El indulto, cuya ejecución se señalaba que debía ser inmediata, fue comunicado al Consulado de España en Quito menos de tres horas después de que lo aprobaran 101 de los 130 asambleístas, pero no se pudo hacer efectivo hoy debido a motivos administrativos.

El cónsul y la cónsul adjunta de España en Ecuador, Antonio González Zabala y Leticia Pico de Coaña, acudieron esta noche al penal García Moreno de Quito, para intentar hacerse cargo de dos de los presos, José Luis González, de 44 años, y José Forment, de 51, pero no fue posible y se espera que sean excarcelados mañana.

Asensio, el tercero de los indultados, de 52 años, ingresado en el Hospital Eugenio Espejo, también de Quito, donde está sometido a un tratamiento por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que sufre junto con una parálisis, se mostraba "emocionado" y "feliz" de poder regresar a España, a Granada, su ciudad de origen.

Tras muchos meses de trámites para conseguir el traslado para el cumplimiento de pena en España o el indulto, "porque aquí todo se demora mucho", Asensio decía: "No puedo dar saltos porque no puedo, pero daría saltos de alegría", al pensar que su familia le espera.

"Quería (irme) esta semana como sea, pero no puede ser", ya que tiene que ir en un avión medicalizado, y espera poder marchar "la semana que viene. Tengo que aguantarme, no tengo más remedio".

Mientras tanto, se quejaba de la atención médica y señalaba: "Llevo casi cuatro años preso en el penal de Quito, quizá uno de los más peligrosos del mundo, y aquí, en este hospital, llevo un mes y estoy sufriendo más que en el penal, por la indiferencia de las personas y el mal cuidado".

Según él, la parálisis que sufre se ha debido al tratamiento, "con unas pastillas que me dieron equivocadas (en el hospital de Quito), que no eran compatibles con mi cuerpo", lo que le dejó postrado.

Asensio recalcó que tiene que operarse de una lesión en la columna y que sufre "una herida muy grande en la parte de la cabeza", que le produce un "dolor grandísimo", por lo que se compara con Jesucristo por su "sufrimiento" y dice que espera un mejor tratamiento en España.

También asegura que su condena por drogas se debió a una trampa, pues "yo no era 'mula' (correo del narcotráfico), yo no era consciente de que llevaba droga en la maleta, un amigo de 25 años me metió la droga y la estoy pagando sin comerla, pero ya estoy libre y ya lo olvido todo".

Mientras tanto, la cónsul adjunta de España en Quito, Leticia Pico de Coaña, señaló a Efe, tras conocer los indultos, que "ya hemos empezado a tramitar las repatriaciones de los tres".

"Las de José Luis González y José Forment, en principio, tenemos reservas (de vuelos) para finales de esta misma semana, para que puedan estar cuanto antes con sus familias, pero en el caso de José Asensio es más complicado, pues está en una situación delicada y requiere una repatriación asistida", dijo Pico de Coaña.

La diplomática española explicó que Asensio, probablemente, irá la semana próxima, "acompañado por la encargada de detenidos del Consulado de España en Quito y, además, una vez en España, hay que organizar que lo vaya a recoger una ambulancia, para llevarlo a Granada, porque su condición lo exige".

Los tres presos españoles son los primeros en beneficiarse de las medidas de gracia pedidas a la Constituyente de Ecuador, para "correos" o "mulas" del narcotráfico, por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Desde finales de 2006 los presos españoles en Ecuador han aumentado considerablemente y han pasado de algo más de sesenta a más de cien, de los que todos excepto uno están condenados o procesados por tráfico de estupefacientes.