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Tres mossos admiten que usaron gas pimienta contra inmigrantes en Barcelona

Argumentan que respondieron a la actitud agresiva de esas personas, quienes se han querellado contra los agentes por agresión e insultos racistas

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Un sargento, un cabo y un agente de los Mossos d'Esquadra han justificado ante el juez en su declaración como imputados que utilizaron gas pimienta durante el desalojo de una nave de la calle Sancho de Ávila, en el barrio del Poblenou, de Barcelona, en enero de este año por la conducta agresiva de las personas desalojadas --cinco subsaharianos y tres españoles--.

Fuentes judiciales han explicado que los tres policías antidisturbios de la Área de Recursos Operativos (Arro), pese a reconocer haber usado gas pimienta, han asegurado que solamente lo utilizó uno de los agentes --identificado y que declarará este miércoles también como imputado-- y, además, lo hizo fuera del habitáculo.

El argumento de los policías es que, si bien fuera de los habitáculos, estas personas mostraron una conducta agresiva, pero no fue así en el interior con lo que no fue necesario echar gas pimienta, han explicado fuentes judiciales.

Uno de los abogados de los ocho querellantes, Andrés García Berrio, ha asegurado que no se cree esta versión, sostiene que sí que se utilizó el gas dentro del habitáculo, que se lo echaron en la cara a más de una persona, y sospecha además que pudo haber sido empleado por más de un agente.

Según su versión, el relato policial no se sostiene porque varios de los ocupantes del habitáculo fueron heridos, con lo que ve imposible la tranquilidad que dicen los mossos que había en el interior y, además, varios de los querellantes coincidieron en señalar el estado de pánico con gente gritando que se estaba ahogando por culpa del gas.

Las declaraciones continuarán este miércoles en el Juzgado de Instrucción 8 de Barcelona, donde serán interrogados siete mossos que intervinieron en el operativo; otro agente está pendiente de comparecer.

Los querellantes relataron en el momento de los hechos que los agentes les lanzaron al suelo con agresividad, los colocaron boca abajo y les pusieron 'las botas en el cuello', y les dieron golpes en el cuerpo y la cabeza con la defensa, unas cizallas e incluso una guitarra, además de proferirles insultos racistas.

Uno de ellos fue trasladado a un centro de urgencias de Sant Martí, debido a las lesiones causadas, y otros tres fueron atendidos por policontusiones en el Hospital del Mar.

Según la versión que dieron los Mossos d'Esquadra el día del desalojo, actuaron tras recibir la llamada de un vecino que les alertó de que se estaba ocupando el inmueble, y puntualizaron que la propiedad había presentado en comisaría la denuncia por la ocupación.

La detención de estas ocho personas --cinco subsaharianos y tres españoles: siete hombres y una mujer-- fue por resistencia a la autoridad y usurpación de bienes inmuebles, por lo que también han sido imputados.

Según la versión de la policía catalana, los ocupantes, para evitar el desalojo, les tiraron piedras, palos y una mezcla de productos químicos que provocó una nube de gases que causó irritación en los ojos, lo que hizo que un agente respondiera con un espray de pimienta.