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El tribunal birmano reanuda el juicio de la líder opositora Aung San Suu Kyi

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El tribunal especial reanudó hoy el juicio a la líder opositora birmana, Aung San Suu Kyi, una semana después de que la Junta Militar negara al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, permiso para visitarla en prisión.

Antes del inicio de la vista, que, como las anteriores, se celebra en el interior de cárcel de máxima seguridad de Insein, la Policía desplegó varios centenares de agentes y montó controles de seguridad en las calles de este barrio de las afueras de Rangún.

Durante la vista tiene previsto testificar el abogado Khin Moe, miembro de la Liga Nacional por la Democracia (LND) y unos de los testigos presentados por el equipo legal que defiende a la Nobel de la Paz.

El tribunal rechazó hace dos semanas a los otros dos testigos propuestos por la defensa: el veterano periodista Win Tin, encarcelado por activismo político, y el vicepresidente de la LND, Tin Oo, bajo arresto domiciliario desde mediados de 2003.

Nyan Win, portavoz del partido y miembro del equipo de abogados, indicó que la víspera del inicio de la vista mantuvo junto a sus colegas una breve reunión con Suu Kyi en prisión para preparar los argumentos finales del juicio e informar a la jefa de la LND sobre la visita efectuada la pasada semana por Ban Ki-moon.

Tras dos días de visita oficial, el secretario general de Naciones Unidas abandonó el pasado sábado Birmania sin conseguir permiso del jefe de la Junta Militar, general Than Shwe, para entrevistarse con Suu Kyi.

La negativa del Than Shwe, según precisó Ban, fue que en las actuales circunstancias no era posible ver a Suu Kyi dado que eso supondría una injerencia en el proceso judicial al que está siendo sometida en Insein, donde el pasado 20 de mayo fue visitada por los embajadores de Tailandia, Singapur, y Rusia.

Los objetivos de la visita a Birmania del secretario general de la ONU eran obtener garantías de que las elecciones que se celebrarán en 2010 serán justas y conseguir la puesta en libertad de cerca de 2.100 políticos, incluida la de la Nobel de la Paz, o por lo menos permiso para verla en persona.

Suu Kyi, de 64 años, está acusada de violar en mayo pasado los términos del arresto domiciliario que cumplía desde hacía más de un lustro al cobijar dos noches en su casa a John William Yettaw, un estadounidense que se coló en el domicilio de la opositora burlando la vigilancia policial.

De ser declarada culpable, la líder de la LND, única formación política que resiste a la intensa presión del régimen, puede ser condenada a una pena de hasta cinco años de cárcel, lo cual impediría su participación en las elecciones que la Junta Militar pretende celebrar en 2010.