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Trichet insinúa que bajar los tipos ahora sería "tirarse al lago con lluvia"

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El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, insinuó hoy en Madrid que cambiar de discurso ahora con respecto al control de la inflación y bajar los tipos sería lo mismo que "tirarse al lago con lluvia" y sinónimo de una "política loca".

Trichet respondió así a la petición de bajar el precio oficial del dinero por "necesidad para las empresas y las familias" que formuló el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán.

El presidente del BCE explicó que el cometido del consejo de esa institución es adoptar una política monetaria que mantenga estables los precios a medio plazo y para ello dependen de su propia credibilidad.

Aseguró que si cambian de opinión y se olvidan de la inflación, todo el mundo se empezaría a preocupar inmediatamente por lo que pasaría con el IPC en los siguientes años y hasta dónde podrían llegar los tipos de interés.

Esa situación, con una divisa poco estable y poco previsible, incrementaría con creces las primas de riesgo de los bancos, en su opinión, de modo que los créditos y las hipotecas sería más caros.

Insistió en que el discurso del BCE no está en contradicción con el crecimiento económico y la creación de empleo, y que ofrece la "credibilidad de una institución muy creíble".

El enfriamiento ante posibles bajadas de tipos -actualmente en el 4 por ciento- que rezuma el discurso de Trichet de hoy en el Casino de Madrid, en el marco de los foros del diario "Abc", coincide con sus ideas expresadas en días pasados, incluidas las de la tarde de ayer en Barcelona.

Trichet, que se expresó ante decenas de empresarios y economistas, como el ex director general del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, o el presidente del BBVA, Francisco González, habló de las reformas estructurales que, a su juicio, necesita con urgencia la Unión Europea.

Aseguró que esos cambios son de vital importancia para aumentar el crecimiento del empleo y la productividad, claves a su vez para mejorar los ingresos de las familias y la calidad de vida.

Explicó que entre 1995 y el 2007, el crecimiento medio de la economía de Estados Unidos (3,1 por ciento) ha sido superior al de Europa (2,2 por ciento) gracias a las mejores tasas de crecimiento de empleo, de productividad y a las tendencias demográficas (mayor natalidad) del otro lado del Atlántico.

Desde su punto de vista, se debe mejorar la competitividad entre las empresas y la flexibilidad en las contrataciones (actualmente existe "mucha rigidez") para aumentar el empleo entre los jóvenes con trabajos a tiempo parcial o temporales, por ejemplo.

Trichet se refirió a "impresionante éxito" de Irlanda, Holanda o Dinamarca, donde las tasas de paro están por debajo de la media europea gracias, entre otras cosas, a una política de reducción del IRPF y mayor dureza en la obtención del subsidio por desempleo.

Apuntó que otro elemento clave para aumentar el empleo y la productividad es la competencia, un aspecto que, a su juicio, es "insuficiente" en el sistema financiero europeo y perjudica a los ciudadanos europeos pese a contar con una moneda única.

En cuanto a la crisis financiera, el presidente del banco emisor europeo se preguntó de qué forma podrían compensar las economía emergentes de Asia, Latinoamérica o incluso de Europa el nuevo entorno, con una país como Estados Unidos en "desaceleración, no digo que en recesión".

Señaló que no podía responder a la pregunta pero que la Unión Europea "mantiene el crecimiento".