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Los tunecinos empiezan este lunes un Ramadán marcado por un consumismo desfrenado

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Los tunecinos inician este lunes el mes sagrado del Ramadán, que al igual que en años anteriores estará marcado por un consumismo desfrenado, aunque las autoridades destacan sobre todo la organización de 160.000 actividades religiosas.

Los 1.300 millones de musulmanes existentes en el mundo tienen la obligación de ayunar durante este mes y abstenerse de relaciones carnales, siendo exceptuados los viajeros, las personas enfermas y las mujeres durante los días de su período.

El Ramadán es uno de los cinco pilares básicos del islam, siendo los otros la confesión de la fe (chahada), los cinco rezos cotidianos (salat), la caridad en favor de los pobres (zakat) y la peregrinación a La Meca (hadj) para aquellos que puedan hacerlo financiera y físicamente.

En Túnez lo que realmente parece preocupar al tunecino es hacer ostentación de los placeres de la mesa a la hora de romper el ayuno, y en los días que han precedido el Ramadán los supermercados se han visto atiborrados por la clientela.

Una particularidad de Túnez radica en el cierto liberalismo que se permite sobre el ayuno. Un número indeterminado de cafeterías y restaurantes permanecen abiertos y no rechazan a los nacionales, aunque sobre el papel únicamente deben abrir para acoger a las personas de otras confesiones religiosas.

El rigor que existe en Oriente Medio es desconocido en Túnez, donde nadie se muestra sorprendido porque alguno encienda un cigarrillo ocasionalmente en los lugares públicos.

En la mente de todos se mantiene la anécdota del fallecido presidente, Habib Burguiba, que un día apareció en la televisión bebiéndose un vaso de zumo de fruta y alertando a sus ciudadanos a que no se aprovecharan del Ramadán para bajar el ritmo del trabajo.

La creencia islámica determina que fue en una noche del Ramadán, noveno mes del calendario lunar, cuando Dios reveló el Corán al profeta Mahoma a través del arcángel Gabriel.

Dicen los exégetas musulmanes que el Ramadán no debe entenderse como una cuestión de comportamiento exterior, sino un compromiso privado entre el humano y Dios, un combate contra el hombre interior y el momento de pensar y hacer el recuento de las debilidades personales.

El nombre de Ramadán viene del árabe "ramida" que significa calor y sequedad intensas, y se afirma por ello que este mes sagrado quema los pecados gracias a las buenas acciones, como el sol abrasa a la tierra que se pisa.

Los diez últimos días del mes se consideran los más benditos, en particular el vigésimo séptimo conocido por "la noche del destino" (Laylat Al-Qadr) , que concierne la revelación del Corán, en tanto que los tres días posteriores, llamados el Aid El-Fitr, corresponden a la fiesta del término del ayuno.

Pero lo que más sorprende al visitante en Túnez es el frenesí del consumo durante este mes, marcado por la multitud de platos que se preparan para la ruptura del ayuno, que comienza con las típicas sopas "chorba", seguidas de pescado y mariscos, cuscus y platos a base de carne de cordero y de res.

Existen dos comidas fundamentales durante el Ramadán. La primera de ellas es el "ftour", compuesta por la "chorba", el "brick", una especie de hojaldre, y preparaciones de pescado o carne; y el "shour", que se toma a altas horas de la noche, basado en cuscus y dátiles.