Público
Público

El ucraniano Yanukovich jura el cargo de presidente

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Viktor Yanukovich juró el jueves el cargo como presidente diciendo que Ucrania afrontaba "deudas colosales", pobreza, corrupción y colapso económico.

Yanukovich, que se prevé que vuelva a acercar Ucrania a Rusia, derrotó el 7 de febrero a la primera ministra Yulia Tymoshenko, que en un primer momento se resistió a admitir el resultado y lo calificó de fraudulento.

En su discurso inaugural, Yanukovich declaró que su política exterior incluiría lazos con Rusia, Estados Unidos y Europa, que cosecharían los "máximos resultados" para el país.

"Ucrania necesita una estrategia de un movimiento innovador y dicha estrategia ha sido desarrollada por nuestro equipo", declaró.

Yanukovich asumió el cargo en una ceremonia discreta que refleja unas elecciones muy disputadas y en la que se ha producido un agrio enfrentamiento que ha puesto de manifiesto las profundas divisiones en el país.

La toma de posesión supuso su regreso desde la humillación sufrida hace cinco años cuando unas protestas multitudinarias, la denominada "revolución Naranja", consiguieron revocar un resultado electoral que había sido amañado a su favor.

Pero la ceremonia del jueves en el Parlamento de Ucrania sonaba a hueco. La mayor parte de los representantes parlamentarios de Tymoshenko y la propia primera ministra no acudieron, y muchos escaños permanecían vacíos.

Yanukovich derrotó a Tymoshenko por 3,5 puntos porcentuales y ganó el apoyo de sólo un tercio del electorado, compuesto por 37 millones de personas, convirtiéndole en el primer presidente ucraniano que ha obtenido menos de un 50 por ciento del apoyo de los que votaron.

El patrón de voto subrayó la profunda división entre los votantes de habla rusa en el este y sur industrial, que apoyan a Yanukovich, y los de habla ucraniana en el centro y oeste que votaron por Tymoshenko.

Tymoshenko no renunció a su recurso legal contra la victoria de su rival hasta el sábado.

Ahora está resistiéndose a abandonar el cargo de primer ministra, lo que subraya la continua tensión política en el país ex soviético de 46 millones, al menos a corto plazo.