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La UE ayudará al automóvil pero deja claro que la industria debe esforzarse más

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Bruselas, 5 mar (EFECOM).- Los Veintisiete dejaron constar hoy su preocupación por la grave crisis de la industria europea del automóvil y se mostraron dispuestos a ayudarla, pero recalcaron que son los fabricantes los que deben hacer el mayor esfuerzo para modernizarse, mediante cambios estructurales e inversión.

Ésta fue la principal conclusión de los ministros de Industria de la UE, que hoy analizaron la situación del sector del motor, con el caso concreto de Opel, la filial europea de General Motors para la que el gigante estadounidense ha pedido ayuda urgente, como telón de fondo.

El ministro checo de Industria, Martin Riman, cuyo país preside este semestre la UE, aseguró que los gobiernos están decididos a ayudar a los constructores a superar la combinación de fuerte caída de la demanda y escasez de crédito y señaló que han pedido a la Comisión Europea que presente una lista de medidas legislativas y no legislativas en ese sentido.

Pero dejó claro que, según todos los países, "la solución principal está en manos de los fabricantes".

"Son ellos los que tienen que resolver sus problemas estructurales, como el exceso de producción", explicó, principalmente mediante el aumento de la inversión y el impulso de la innovación y las tecnologías limpias.

Por parte francesa, el ministro de Industria, Luc Chatel, valoró los avances en la coordinación de las ayudas a nivel europeo, pero consideró que habría que ir más allá en la ayuda al sector y diseñar una estrategia común para toda la UE.

Entre otras ideas, Chatel abogó por que todos los países ofrezcan ayudas para la renovación de los vehículos (como el plan VIVE en España) por un impulso más decidido de los vehículos limpios y por prestar más atención al efecto de la crisis en las subcontratas.

Desde la Comisión Europea (CE), el responsable europeo de Industria, Günter Verheugen, descartó totalmente la puesta en marcha de un nuevo paquete europeo de ayuda o rescate para la industria del automóvil.

"El plan europeo ya está sobre la mesa", señaló el comisario alemán, en alusión al programa CARS 21, y recordó que la UE no cuenta con fondos para dar ayudas directas, que deben salir, en todo caso, de los presupuestos nacionales, y siempre que respeten la legislación europea sobre subvenciones.

Por parte española, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, fue más optimista que su colega francés sobre la utilidad de la estrategia comunitaria de apoyo al motor y consideró que "va en la buena dirección".

López Garrido valoró, en especial, el aumento de las líneas de créditos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para las empresas del sector, así como la puesta en marcha en distintos Estados miembros de ayudas para el achatarramiento de vehículos viejos y la sustitución por otros menos contaminantes.

En cuanto a Opel, la Comisión anunció hoy que convocará un encuentro con los Estados miembros en los que la filial de GM tiene presencia -con plantas de ensamblaje o de componentes- para fijar una posición común ante la petición de ayudas para evitar su quiebra.

Verheugen calificó de "inaceptable" el modo en que el grupo estadounidense está gestionando los problemas de Opel y le exigió información completa y transparente sobre sus planes para esta división.

GM ha propuesto a las autoridades europeas segregar Opel para garantizar su supervivencia, pero para ello reclama una ayuda pública de 3.300 millones de euros.

El constructor tiene una planta en España (Figueruelas, en la provincia de Zaragoza), cuatro en Alemania, dos en Reino Unido, una en Bélgica y otra en Polonia.

Además, controla en Suecia la marca de vehículos de gama alta Saab -que ya se ha declarado en quiebra- y hay numerosos proveedores que fabrican componentes para Opel en otros Estados miembros, entre ellos Francia.

Verheugen criticó que GM esté negociando con las autoridades de cada país afectado individualmente e incluso a nivel regional en algunos casos, y dejó claro que hace falta una posición común de los interlocutores europeos.

Desde el país más afectado por los problemas de Opel, Alemania, el ministro de Economía, Theodor zu Guttenberg, se mostró favorable al intercambio de información y puntos de vista entre los gobiernos europeos, pero subrayó que no se trata de diseñar un plan de rescate para la marca, pues eso corresponde a GM.