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La UE contiene hasta el miércoles la decisión final sobre su plan anticrisis

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La Unión Europea mantendrá hasta el miércoles su hermetismo sobre el plan para atajar la crisis de la deuda soberana a la espera de cerrar acuerdos en todos los elementos del mismo y contar con una herramienta contundente que dé el golpe de efecto necesario para restaurar la confianza en los mercados.

La atención se centra en estos momentos en Italia, a la que los líderes europeos exigieron este fin de semana "nuevas medidas" de ajuste debido al deterioro de su situación económica.

Esta petición ha motivado una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros esta tarde y ha desatado los rumores sobre un posible uso del fondo de rescate en apoyo de Italia, que ha sido posteriormente desmentido por la Comisión Europea y otras fuentes comunitarias.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se esforzaron además en su reunión del domingo en convencer del progreso en las negociaciones y desviar la atención sobre la crisis política interna que atraviesa la UE, incapaz de acordar una solución definitiva para la crisis.

Las tensiones entre los 27 estados miembros de la Unión y los 17 que comparten la moneda única, instigadas por países euroescépticos como Reino Unido, obligaron a convocar para el miércoles por la tarde un Consejo Europeo informal extraordinario previo a la cumbre de líderes del euro, todo con el fin de no excluir de las decisiones a los socios que no tienen la divisa europea.

Antes de esas dos reuniones se celebrará un encuentro preparatorio de los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin).

A pesar de que no se han anunciado acuerdo de forma oficial parece que en realidad la única cuestión que queda realmente abierta es la ampliación del fondo de rescate europeo (FEEF), dotado de 440.000 millones de euros.

La canciller alemana, Angela Merkel, adelantó hoy en una reunión con los grupos parlamentarios de la oposición que la capacidad crediticia del fondo deberá superar el billón de euros, a través de un mecanismo que está todavía por definirse.

Merkel aseguró ayer que sólo quedan dos opciones de ampliación sobre la mesa y "ninguna implica al Banco Central Europeo".

La primera prevé que el fondo temporal de rescate avale parte de las emisiones de deuda de Italia y España y otros países sometidos a la presión de los mercados, mientras que la otra consiste en la creación de un llamado "Vehículo de Propósitos Especiales" para atraer a inversores de China y otros países.

Esta segunda alternativa podría partir directamente del FEEF o contar con la participación del Fondo Monetario Internacional, una opción que hace pensar en la incapacidad de la UE para salir de la crisis por sí sola.

Otra posibilidad es combinar ambas propuestas, de manera que el fondo actúe como aval del vehículo de inversión que se dedicaría a comprar deuda de los países en dificultades y a la vez intentaría atraer inversores.

La recapitalización de la banca europea, por otro lado, parece ser una cuestión ya zanjada: se exigirá a las entidades europeas un ratio de capital de máxima calidad del 9 %, frente al 5 % solicitado en julio, lo que obligará a las entidades europeas a buscar fondos por más de 100.000 millones de euros.

Aún se desconoce si la banca española podrá contabilizar como core capital las provisiones genéricas que hacen las entidades españolas, pero según dijo hoy en RNE la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, lo que sí se incluirá es el dinero recaudado mediante la emisión de bonos convertibles.

Está por ver también a qué bancos españoles afecta finalmente este nuevo requisito de capital, aunque se prevé que sean sólo a los más grandes -BBVA, Santander, Caixabank, BFA-Bankia, y el Popular-.

En cuanto al reajuste del segundo rescate a Grecia, otro de los pilares del acuerdo global para salir de la crisis, la Comisión Europea aseguró hoy que se está "relativamente cerca" de un acuerdo con el sector privado sobre el aumento de su participación en el segundo rescate de Grecia, de 159.000 millones de euros, y aseguró que prefiere una solución voluntaria a una impuesta.

El pasado mes de julio, los acreedores de Grecia ya asumieron de manera voluntaria contribuir al rescate griego con 50.000 millones y asumir pérdidas por valor del 21 % del total de la deuda griega, 350.000 millones de euros, una cantidad que se considera ya insuficiente (se habla de elevarla a entre el 50 y el 60 %). EFE

El maratón de reuniones de los últimos días incluyó como elemento positivo para España la confirmación del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de que se han tomado las medidas de ajuste necesarias y ya no se encuentra al lado de países como Italia.