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"Una UE en crisis necesita un liderazgo fuerte"

Cecilia Malmström. Ministra de Suecia para la Unión Europea. Coordina el día a día de los 27 y confía en pilotar la reforma de la UE si Irlanda dice 'sí' al Tratado de Lisboa

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El trabajo de Cecilia Malmström (1968, Estocolmo) consiste, en su versión discreta y concienzuda, en conjugar los intereses de los 27 en negociaciones complejas y largos tiras y afloja. Ante los focos, Malmström despliega prudencia y confianza en la Unión Europea, que a la vuelta de las vacaciones se enfrenta al segundo referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. Un obligaría a España, que sucederá a Suecia al frente de la presidencia de la UE en enero, desplegar una nueva arquitectura con un presidente estable al frente.

A tres meses de la consulta, las encuestas pronostican esta vez una amplia victoria del sí. ¿Tiene la UE un plan B si hay sorpresa?

El plan B es el Tratado de Niza, el texto vigente. Si votan no tendremos que vivir con Niza, porque está claro que tras ocho años de discusiones institucionales que no interesan a los ciudadanos no vamos a entrar en otro proceso parecido. Que los irlandeses votasen no estaría mal. Estoy convencida de que el Tratado de Lisboa es necesario para Europa.

¿Por qué?

Porque es, como la Constitución, un paquete de medidas que hace más democrática a la UE, más transparente y más eficaz. Porque la adapta al hecho de que la UE tiene hoy 27 miembros. Es más poder para los ciudadanos y también para los parlamentos nacionales.

Con el Tratado de Lisboa en vigor habrá un presidente estable de la UE. Tony Blair y Felipe González parecen ser los principales candidatos.

Nosotros, como Presidencia, no tenemos por el momento opinión. Circulan algunos nombres y veo con decepción que sólo son hombres, pero por el momento el puesto no existe. Si los irlandeses dicen Sí, en seguida, al día siguiente, comenzaremos a discutir con los ministros de los 27 para tener el nombre del candidato para la cumbre de octubre.

¿Es González un buen candidato para presidir el Consejo?

Felipe González es una persona extraordinaria. También Tony Blair o alguno de los que salen en la prensa, como Paavo Lipponen [ex primer ministro finlandés] o Franco Frattini. Pero cada día se habla de alguno nuevo.

También en otoño el Parlamento Europeo confirmará previsiblemente a José Manuel Durao Barroso como presidente de la Comisión para un segundo mandato. Antes incluso de saber qué pasa con Irlanda.

Es bastante lógico. Una UE en crisis, con retos como los económicos, necesita un liderazgo fuerte como el de Barroso. Necesitamos una Comisión que funcione, con un presidente que haya sido nombrado con la unanimidad de los 27.

Sin embargo, pese a esa unanimidad y una derecha que avanza en la Eurocámara, Barroso no tiene todavía mayoría parlamentaria. ¿Es el candidato porque no hay nada mejor?

No hay otros nombres, no hay más discusiones porque ha sido nombrado por unanimidad y ya lo conocemos desde hace cinco años. El Parlamento dijo en julio que no estaba listo para votar porque tiene nuevos grupos y líderes. Quieren debatir con Barroso y lo van a hacer en septiembre.

A Barroso se le acusa de falta de reflejos ante la crisis. Ahora su país opta por subir los impuestos para pagar los platos rotos. ¿Debería ser una subida generalizada?

Otros países también los han subido ya. Los políticos de hoy tienen una responsabilidad muy grande en cuanto al déficit, que alguien va a tener que pagar. Cuando hay que apretarse el cinturón, siempre lo pasan peor los más desfavorecidos: niños, mayores y personas con necesidades especiales. Necesitamos estabilidad presupuestaria cuanto antes, pero cada país deberá evaluar su situación concreta. Eso sí, tenemos que discutir una estrategia de salida y sanear nuestras economías para hacerlas mejores y más competitivas a largo plazo.

Usted fue partidaria como eurodiputada de comenzar el ahorro por casa: dando al Parlamento una sola sede y no tres como hasta ahora. ¿Sigue siendo partidaria?

Pienso lo mismo. Las distintas sedes gastan mucho dinero, no ayudan nada al medio ambiente y ensucia la reputación del Parlamento. Viajar tanto da mala imagen. Lo estoy discutiendo con mis colegas. Eso sí, para solucionar esto necesitaríamos cambiar el Tratado, ahora que estamos en pleno proceso de ratificacion, por lo que no podemos reabrir ahora el debate. Necesitamos la unanimidad que por el momento no tenemos.

Tampoco hubo unanimidad en cuanto a la acogida de presos de Guantánamo, que al final se limitó a un acuerdo de mínimos y a negociaciones bilaterales con EEUU.

Algunos países europeos se han ofrecido para acoger a algunos prisioneros. Hemos expresado nuestro apoyo, pero no tenemos competencias en estos asuntos porque las leyes son muy distintas entre los diferentes países. Por ejemplo, en Suecia, para acoger presos necesitamos una autorización judicial y no podemos tomar decisiones políticas.