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La UE critica las reformas de los años del 'boom'

La Comisión Europea censura las "infundadas" bajadas de impuestos aprobadas entre 1995 y 2007 y los incentivos a la vivienda, que alentaron la burbuja

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La crisis ha dejado a España con un considerable agujero en sus cuentas públicas que va a tener que remendar con duras políticas de ajuste fiscal. Parte de los males actuales (un déficit del 11,2% del PIB en 2009 que ha disparado el volumen de deuda pública) se deben al desplome de los ingresos fiscales provocado por la caída de la actividad y el estallido de la burbuja inmobiliaria, y, también, por las medidas anticrisis para intentar frenar la sangría en el empleo. Pero, como dice el refrán, se recoge lo que se siembra.

Un reciente informe de la Comisión Europea sobre Finanzas Públicas en la Unión Económica y Monetaria en 2010 apunta que la política fiscal desarrollada en la 'excepcionalmente larga' expansión económica de España (entre 1995 y 2006) fue errónea y ha contribuido a la maltrecha situación actual de las cuentas públicas.

En esos años, el PIB español creció a una media anual del 3,7% y los ingresos fiscales pasaron de representar el 32,7% del PIB, en 1995, a más del 37%, en 2007. Todo ello, gracias a una sencilla combinación: crédito fácil (gracias a los bajos tipos de interés), explosión demográfica (derivada de la inmigración) y una apuesta decidida por el sector inmobiliario como motor de la economía, convenientemente incentivada por las autoridades. 'El tratamiento fiscal de la vivienda en España favoreció la compra de casas en detrimento de otras alternativas de inversión', señala el informe.

La fórmula funcionó con las vacas gordas: la recaudación fiscal llegó a crecer por encima de los dos dígitos (en 2005, aumentó un 15%) pese a que no hubo subidas de impuestos: al contrario. El problema es que, como señala el informe de Bruselas, el 75% del incremento de los ingresos fiscales obtenidos esos años era de naturaleza transitoria y claramente vinculado a un boom inmobiliario insostenible.

En sus respectivas etapas en el gobierno, los dos grandes partidos, especialmente el PP, apostaron por reducir la presión fiscal sobre ciudadanos y empresas, pese a que esta era, y es, inferior a la media europea. Entre 1995 y 2008, el tipo máximo del IRPF ha pasado del 56% al actual 43%, después de las tres rebajas aprobadas por el PP y la que luego adoptó el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, entonces convencido de que 'bajar impuestos es de izquierdas'.

Esos recortes 'infundados' y 'muy difíciles de revertir en tiempos de dificultades', como subraya el informe de la Comisión, 'no parecen haber tenido en cuenta' el carácter transitorio de esos ingresos extra. Además, vinieron acompañados de un buen número de deducciones (por ejemplo, a vivienda, que alentaron el boom inmobiliario) y de otros incentivos y rebajas, cuyo colofón fue la supresión del Impuesto de Patrimonio, ya en 2008. Todo ello sumado a rebajas de la tributación que soportan las rentas del capital (plusvalías, dividendos e intereses).

El estudio señala que esos recortes no se vieron compensados por un aumento de la imposición indirecta. Las subidas de los impuestos especiales fueron limitadas, y el IVA, pese a la subida de julio, sigue siendo inferior a la media europea.

La crítica del informe se resume en la no aplicación de políticas anticíclicas para capear los malos tiempos, una decisión que, como explica Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, es 'fácil' de adoptar en tiempos de crisis, pero no tanto en épocas de bonanza.

No obstante, este experto critica a la Comisión Europea por su 'cinismo' al criticar unas políticas que se ha encargado de incentivar: 'Su discurso ha sido siempre el de elevar la renta disponible para el consumidor vía reducciones de impuestos'.