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La UE discute cómo dejar que quiebre un país del euro

Alemania y Francia proponen una compleja reforma del Tratado de Lisboa con mano dura para los reincidentes en el déficit

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La Unión Europea decidirá, entre hoy y mañana, si está decidida a afrontar una compleja modificación del Tratado de Lisboa, estrenado hace menos de un año, para incluir la mano dura contra el déficit que Alemania reclama desde que contribuyó al rescate de Grecia.

Los 27 analizarán la propuesta de Angela Merkel, que la semana hizo suya Nicolas Sarkozy, y que plantea hacer permanente el fondo de rescate del euro, dotado en la actualidad con 440.000 millones de euros y todavía intacto, pero reformarlo para hacer posible la reestructuración de la deuda pública. Es decir, permitir una quiebra ordenada de un país sin que afecte al resto de la zona del euro. Como contrapartida, Alemania presiona por la pérdida del derecho de voto en las instituciones europeas para países que reincidan en el déficit. Ambas propuestas nacen como un antídoto contra futuras crisis de la moneda única, como la desencadenada por la presión de los mercados sobre Grecia.

Sin embargo, incluirlas en el Tratado de Lisboa, la ley constitucional de la UE, podría desembocar en una crisis institucional por el complejo proceso de ratificación, algo temido por casi todos tras la década de tramitación de la fallida Constitución Europea y el tratado vigente en la actualidad.

'¿Se acuerdan de lo que ha pasado con el Tratado de Lisboa? Hemos necesitado 10 años para llegar a este Tratado', recordó ayer la Comisión Europea, por medio de su comisaria más locuaz, la vicepresidenta Viviane Reding. Para Bruselas, Alemania y Francia están actuando de manera 'irresponsable', porque corren el riesgo de 'abrir la caja de Pandora'. Esa opinión, aunque con menos vehemencia, ha sido expresada también por el Gobierno español, que opina que antes que iniciar una enrevesada reforma del tratado habría que desarrollar todas sus posibilidades.

Tanto la Comisión como los restantes 25 países se vieron sorprendidos la semana pasada por la declaración francoalemana, hecha en Deauville (Francia), mientras en Luxemburgo los ministros de Economía pactaban un endurecimiento de las reglas contra el déficit y la deuda que serán respaldadas hoy por los jefes de Gobierno. Los nuevos controles incluyen una supervisión previa de las cuentas de los países y sus preuspuestos, nuevas multas y depósitos para los incumplidores y una mayor atención a la deuda pública, hilo conductor de la crisis del euro de esta primavera.

Fuentes comunitarias prevén que la reunión de hoy sea tensa y que una mayoría de países traten de parar los pies a Angela Merkel, desaconsejándole una reforma del tratado que ella busca por motivos jurídicos y políticos. La canciller, que representa a una economía que sostiene la recuperación del crecimiento de la zona del euro, no quiere que el dinero de sus contribuyentes resuelva las crisis de países a los que considera irresponsables con sus cuentas públicas. Por otra parte, una corriente jurídica en Alemania apunta a que el Tribunal Constitucional podría tumbar el actual fondo de rescate del euro, que es provisional, por lo que sería necesario incluirlo en el Tratado de Lisboa para hacerlo permanente.

Herman Van Rompuy tratará de acercar posturas en una cumbre que podría terminar con una victoria a medias para unos y otros: una reforma mínima del tratado que no incluya la supresión del derecho de voto, algo que evitaría referéndums en países como Irlanda.

Los 27 tratarán además la posición europea de cara a las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático, las próximas cumbres de la UE con EEUU, Rusia o Ucránia o la posición para el G-20.

@basteiro en Twitter