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La UE espera un gesto del BCE que calme los mercados

Salgado: "Confiamos en que Trichet tome la mejor decisión para los intereses europeos". Intensos contactos entre los dirigentes de la UE para poner en marcha cuanto antes los mecanismos de apoyo al euro

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Las miradas están puestas hoy en Fráncfort, donde tiene su sede el Banco Central Europeo (BCE), que celebra su habitual reunión mensual. Esta vez, coincide con un nuevo episodio de ataques especulativos contra la eurozona, que han vuelto a disparar las primas de riesgo de la deuda pública de España, Italia, Bélgica y Francia, especialmente. Los dirigentes europeos creen que, a corto plazo, la calma en los mercados debe venir por una actuación del BCE. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, tras la reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, verbalizó los deseos de los dirigentes de la UE: aunque, por respecto a la independencia de la entidad, no se le puede pedir nada ,'confiamos en que el BCE tome la mejor decisión para los intereses europeos'.

Una de las soluciones sería que el banco reactive la compra de deuda pública. En su momento, compró títulos del Grecia y de Portugal; pero lleva 18 semanas sin intervenir en el mercado.

Durão Barroso señala que el ataque contra los países del euro es 'injustificado'

En los últimos días, Bruselas ha intensificado los contactos 'al más alto nivel' con los socios de la UE, y de estos entre sí, para buscar soluciones al nuevo episodio en la crisis de la deuda. Según fuentes comunitarias, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, habló ayer con 'todos los actores que tienen un papel', sin especificar más pero aludiendo a posibles contactos con el BCE.

La Comisión Europea y los gobiernos de la UE han estado hablando de cómo se puede acelerar el proceso para aplicar las medidas acordadas en la última cumbre comunitaria, el pasado 21 de julio, como el segundo paquete de ayuda Grecia y la reforma del mecanismo europeo de apoyo al euro, que, entre otras cosas, permitirá la compra de deuda con el fondo de rescate europeo. El propio presidente de la Comisión, Jose Manuel Durão Barroso, pidió ayer a los países del euro que agilicen estos trámites, un asunto que abordó en una conversación con Rodríguez Zapatero. El jefe del Gobierno también trató este asunto con el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. Y fue también el objeto de la conversación que mantuvo Salgado con su homólogo alemán, Wolfgand Schaeuble. La vicepresidenta aseguró que España será el primer país de la UE que estará en condiciones de aprobar los acuerdos de la última cumbre, incluso antes de que termine la legislatura, a mediados de septiembre.

Fuentes comunitarias aseguraron que se han intensificado esfuerzos a nivel técnico para concretar los detalles del acuerdo político que cerraron los líderes del euro en julio. Luego tendrán que ratificarlos los parlamentos nacionales. Cabe esperar que el proceso lleve semanas y que la flexibilidad del mecanismo europeo no esté a punto hasta septiembre. Por eso muchos miran ya al BCE y esperan algún gesto de apoyo en su comparecencia de este jueves. 'Esperamos algo importante', admiten desde Bruselas.

La vicepresidenta dice que la situación es preocupante 'pero no gravísima'

Ayer hubo también mensajes de apoyo de la Comisión. La presión sobre la deuda de Italia y de España en opinión de Durão Barroso está 'claramente injustificada' porque estos países están cumpliendo con sus obligaciones. 'Las tensiones en los mercados de bonos reflejan una creciente preocupación entre los inversores sobre la capacidad sistémica de la zona euro para responder a la crisis cambiante', alertó el presidente de la Comisión en un comunicado desde su lugar de vacaciones.

Salgado, que admitió que la situación es preocupante 'pero no gravísima', señaló que el Tesoro mantiene su emisión de deuda de hoy 'para que los mercados vean que España tiene capacidad de financiación'.

El ministro de Finanzas italiano, Giulio Tremonti, mantuvo ayer contactos con el comisario Rehn y con el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker. El primer ministro, Silvio Berlusconi, que llevaba un mes sin hacer una declaración pública dada la poca confianza que inspira en los inversores internacionales, rompió ayer su silencio y compareció ante el Parlamento y el Senado.

Berlusconi culpó de la situación a la inestabilidad del euro y la incertidumbre sobre la deuda de EEUU, aseguró que 'los mercados no están siendo justos con la solidez de los bancos italianos' y no anunció ninguna medida nueva. 'Yo también soy empresario, tengo tres empresas que cotizan en Bolsa y también estoy atrincherado. Soy consciente de lo que está sucediendo en los mercados', dijo.