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La UE exigirá un nivel de solvencia que no cumplen 17 cajas y bancos españoles

Trichet dice que la crisis es "sistémica" y reclama una acción coordinada y urgente de los Gobiernos para apuntalar al sistema financiero

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El nuevo plan de recapitalizaciones bancarias, que la UE tiene previsto respaldar dentro de diez días, vendrá acompañado de un duro análisis de las necesidades del sistema financiero europeo, que no podría pasar la prueba sin importantes inyecciones de dinero público. Según los nuevos criterios de solvencia que planea exigir la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y revelados ayer por la agencia Reuters, la mayoría de la banca española suspendería también el examen.

De las 90 entidades (25 españolas) que fueron analizadas en las pruebas de resistencia a la banca de julio, un total de 48 no pasarían el corte, entre ellas 13 cajas de ahorros y cuatro bancos españoles. La actualización de los test de estrés, que ha llevado a la EBA a pedir por carta más información a las entidades (entre ella, que actualicen su exposición a la deuda soberana), endurecería las exigencias de capital de calidad (o core Tier 1), que pasarían de un 5% a un 7% de los activos de la entidad. Además, se utilizarán datos más recientes y se subsanará el principal error del último examen, que no tuvo en cuenta la posibilidad de una restructuración sustancial de la deuda griega.

Fuentes del sistema financiero español reconocieron que la autoridad europea les ha solicitado nuevos datos con el fin de elaborar un análisis más duro, pero son cautas en cuanto al resultado final. Estas fuentes recuerdan que las cajas y bancos españoles han recibido más capital desde los últimos test de estrés y es incierto si se tendrán en cuenta elementos diferenciadores del sistema español como las acciones convertibles o las provisiones dinámicas.

Ambas herramientas, que refuerzan a las entidades frente a problemas de solvencia, han sido alabadas por la EBA, pero no fueron consideradas en el último examen con el fin de unificar criterios. Tanto si se incluyen como si se quedan fuera, entidades como el Banco Santander o el BBVA pasarían el corte, mientras que una mayoría de antiguas cajas o productos de fusiones, como Bankia, Catalunya Caixa y La Caixa, suspenderían.

El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, presentará hoy previsiblemente las líneas maestras de su plan para recapitalizar la banca y para el que ha contado con el análisis de la EBA. La intención de Bruselas, en colaboración con Francia y Alemania, es llevar a cabo una segunda y profunda ronda de recapitalizaciones que neutralice los miedos avivados en las últimas semanas por Dexia, una entidad que alcanzó un sobresaliente en las pruebas de resistencia pero sucumbió a la incertidumbre sobre Grecia.

El factor griego o, en otras palabras, una gran quita que impacte en la solvencia de los bancos con mucha deuda helena, no preocupa en España. Las entidades españolas no tienen apenas bonos griegos, sino que son sus bajos niveles de capital de calidad lo que podría desencadenar nuevas inyecciones de dinero público. En Europa suspenderían buques insignia de países como Alemania, Francia y el Reino Unido. En total, el sistema financiero necesitaría 99.000 millones más para salvar a bancos como el Royal Bank of Scotland, Commerzbank, Societe Generale, Deutsche Bank o Unicredit.

Tampoco está claro el calendario o si las recapitalizaciones se harán a corto plazo para acabar quirúrgicamente con el problema. Según el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, la solución no puede esperar. 'La crisis es sistémica y debe afrontarse de forma contundente. Los Gobiernos nacionales y las instituciones europeas deben estar a la altura y actuar conjuntamente', pidió.

Según el patrón del BCE, para recapitalizar a los bancos podría utilizarse el fondo de rescate, al que le falta ser ratificado por Eslovaquia para poder inyectar dinero público en las entidades europeas. Esta posibilidad, que enfrenta a una Angela Merkel escéptica con un favorable Nicolas Sarkozy, fue defendida como Trichet como 'beneficiosa' para la estabilidad de la zona euro que 'es urgente' salvaguardar, según él.