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La UE pide más flexibilidad en la reforma de la política agrícola

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La mayoría de los países de la Unión Europea denunció hoy la rigidez y complejidad de las propuestas de reforma de la Política Agrícola Común (PAC) y pidió más flexibilidad en los objetivos fijados.

El primer debate sobre la reforma agrícola, durante un consejo de ministros europeos, puso de manifiesto la existencia de distintos puntos de vista e intereses, en función del peso y condiciones de la agricultura de cada país.

Sin embargo, también evidenció que hay un elemento común por encima todos de ellos: el temor a que las propuestas se traduzcan en una mayor carga burocrática para los agricultores y a que su rigidez haga imposible llevar a la práctica muchas de las ideas.

Los ministros hablaron de los principales cambios planteados por la Comisión, empezando por el nuevo modelo de reparto de las ayudas, que pretende eliminar los derechos históricos, utilizados en España y otros países.

De un cálculo basado en unos criterios "históricos" -la producción media entre 2000 y 2002- se quiere pasar a una "tarifa plana" por hectárea con el objetivo lograr una convergencia entre los países y las regiones en 2019.

Algunos de los Estados que se incorporaron más tarde a la UE, como Estonia o Bulgaria, reclamaron que se adelante la fecha en que se pretende conseguir la equiparación de las ayudas.

Alemania apoyó la idea y se mostró de acuerdo con limitar las diferencias entre los países, al igual que Francia, cuyo ministro de Agricultura, Bruno Le Maire, dijo que su país "está dispuesto a renunciar a los derechos históricos", aunque pidió que la redistribución de las ayudas sea "progresiva.

La ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, realizó una de las intervenciones más críticas en contra de las propuestas de Bruselas, que calificó de "decepcionantes" y contrarias a las necesidades de la agricultura europea.

Aguilar señaló que el pago por hectárea es "inaceptable" para España en los términos planteados y alertó de los "desequilibrios estructurales" que podría provocar entre las distintas regiones.

La figura del "agricultor activo" propuesta por Bruselas para evitar las subvenciones a los productores "de sofá" suscitó también numerosas opiniones en contra por su indefinición.

Por otra parte, Reino Unido y la República Checa rechazaron tajantemente la idea de fijar un techo a las ayudas que reciben las grandes explotaciones, por la posibilidad de que dañen la competitividad de los productores.

Aunque los ministros apoyaron la idea de impulsar una agricultura más ecológica, muchos consideraron excesivo conceder un 30 % de las ayudas directas a los productores que hagan esfuerzos medioambientales al temer que implique sobrecoste y amenace la competitividad europea.

La CE quiere premiar tres tipos de prácticas: la rotación de los cultivos, el pastoreo permanente y el barbecho obligatorio para un 7 % de la superficie.

La segunda parte del debate sobre la reforma continuará esta tarde tras el almuerzo de los ministros.