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La UE pierde otro país en su camino hacia el pacto fiscal

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Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea dieron hoy un nuevo paso hacia el pacto para reforzar la disciplina fiscal, que prevén firmar en marzo, pero República Checa no pudo apoyar el acuerdo por "razones parlamentarias".

El acuerdo sólo cuenta, por tanto, con el respaldo político de 25 de los 27 países comunitarios, ya que el Reino Unido rechazó formar parte del mismo en la cumbre de diciembre.

Las negociaciones de hoy estuvieron a punto de verse truncadas por las reticencias de Polonia a aceptar los términos del pacto, que, en su opinión, no contemplaba una participación suficiente de los países no miembros de la moneda única en las cumbres del euro.

Los líderes incluyeron finalmente una salvaguarda para contentar a estos países, que podrán asistir a las reuniones cuando afectan a la competitividad de las partes firmantes, la modificación de la arquitectura global de la eurozona y las reglas fundamentales, así como en discusiones sobre cuestiones específicas del pacto.

Eso sí, mantuvieron una referencia a que su participación se limitará a los casos en que se considere "apropiado" y se producirá "al menos una vez al año".

El presidente francés, Nicolas Sarokzy, aclaró que las reuniones se producirán en tres niveles: miembros del euro; "Euro Plus" (miembros del euro más los que aspiren a unirse a la moneda única); y Euro plus ampliado (aquellos que hayan ratificado el pacto, pero como Dinamarca gocen de una cláusula de autoexclusión de la divisa).

Las cumbres se limitarán a los socios del euro, en cambio, cuando traten "responsabilidades específicas" de los mismos, la gobernanza económica de la zona euro y sus reglas y orientaciones estratégicas sobre políticas económicas para aumentar la convergencia. Se celebrarán cuando sean necesarias y dos veces al año como mínimo.

El principal objetivo del pacto fiscal es obligar a los países que lo ratifiquen a incluir de manera vinculante y permanente en sus legislaciones o constituciones la llamada "regla de oro", destinada a limitar el déficit estructural anual al 0,5 % del PIB.

Eso garantiza que ningún cambio de mayoría parlamentaria elimine el techo de gasto, explicó la canciller alemana, Angela Merkel.

Los líderes europeos estuvieron de acuerdo en que los países podrán solicitar sanciones financieras directamente al Tribunal de Justicia de la UE para países que no trasladen este techo de gasto correctamente a su normativa.

Las multas podrán ascender, en última instancia y como máximo, al 0,1 % del PIB y los fondos que se recauden se ingresarán en el Mecanismo Europeo de Estabilidad o fondo permanente (MEDE) o en el presupuesto de la UE.

Merkel, recalcó que de aquí al mes de marzo se desarrollará un procedimiento formal y firme para garantizar que el mecanismo de denuncia por parte de los Estados miembros siempre seguirá el mismo protocolo y para asegurar que efectivamente habrá denuncias.

Asimismo, adelantó que la ratificación del tratado no podrá lograrse hasta finales de abril, pero no tenía duda de que Francia, que celebrará elecciones presidenciales ese mes, aprobará el pacto, pese a que el candidato socialista a las presidenciales, François Hollande, anunciara su oposición al texto y su intención de renegociarlo si llega al poder.

El pacto vincula a partir del 1 de marzo de 2013 la concesión de rescates a países a la ratificación del pacto fiscal.

Los países tendrán que implantar un mecanismo automático de corrección de los desvíos de los objetivos del déficit o del camino de consolidación, así como tener en cuenta su impacto acumulativo en la deuda.

El pacto permite, no obstante, a los países desviarse de esos objetivos a medio plazo o del ajuste, pero solamente en circunstancias excepcionales como una "severa contracción económica".

Solamente los gobiernos con una deuda sustancialmente inferior al 60 % del PIB podrán alcanzar un déficit estructural de hasta el 1,0 % del PIB.

Los países con una deuda superior al 60 % del PIB deberán reducirla en una veinteava parte al año y la existencia de un déficit excesivo por la violación de ese criterio tendrá también consecuencias.

El acuerdo deja abierta la puerta a la participación de países como el Reino Unido o República Checa, en caso de que decidan más adelante sumarse, y retira la necesidad de que su solicitud sea aprobada por los demás países firmantes del acuerdo.

Los líderes de la UE respaldaron hoy, por otro lado, el tratado que regulará el funcionamiento del MEDE, cuya entrada en vigor ha sido adelantada al próximo 1 de julio, aunque la decisión sobre si conviene reforzar su dotación para que pueda socorrer a países como España o Italia, si fuera necesario, no se tomará hasta marzo.