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La UE prometerá financiar al menos un año más a Grecia

El Gobierno de Papandreu aprueba el proyecto de ley de los recortes, mientras sigue negociando con el FMI, BCE y Bruselas. La votación parlamentaria de los ajustes podría retrasarse al día 30

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Los dos nombres propios de los que depende la estabilidad, y quizás la supervivencia, del euro escucharán hoy cómo los líderes de la Unión Europea les dan un ultimátum y al mismo tiempo les prometen un cheque multimillonario. Se trata de Yorgos Papandreu, el primer ministro de Grecia, y el líder de la oposición, Antonis Samaras, de los que depende que prospere el paquete de medidas de austeridad que les exige la UE y el FMI a cambio de financiación para evitar la bancarrota. Fuentes comunitarias aseguraron a Público que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy celebrarán una nueva reunión antes de la cumbre de los 27 líderes. El encuentro tiene previsto cerrar un acuerdo que comprometa financiación adicional para Grecia de al menos un año a cambio de la ratificación definitiva del plan de ajuste en el parlamento heleno. Los líderes de Alemania y Francia reforzarán así la presión sobre Papandreu, que también podría participar en la reunión.

Papandreu afronta disidencias en el seno de su grupo parlamentario por la aprobación de unas medidas que incluyen un ajuste del gasto de 28.000 millones y un plan de privatizaciones de 50.000 en tan sólo cuatro años. Antes de esa reunión, ambos líderes se reunirán con Antonis Samaras, el líder de la oposición griega, en el curso de la reunión de líderes conservadores de la UE. El objetivo es exigir al líder de la oposición que 'garantice que sale adelante la votación', prevista para la semana que viene, según las mismas fuentes. En principio, la fecha prevista de la votación era el día 28, pero podría retrasarse hasta el día 30.

Merkel y Sarkozy buscan el apoyo del líder opositor griego al plan de ajuste

Merkel y Sarkozy, que presentarán su acuerdo al resto de primeros ministros de los 27 en una cena que se celebrará en Bruselas, agotarán así su último cartucho tratando de solucionar en una sola noche dos problemas que se arrastran desde hace semanas. Por una parte, la UE dará una última oportunidad a Gobierno y oposición griegos, que según Bruselas no pueden esperar un plan B a la austeridad griega contra la que los ciudadanos se rebelan en las calles. Por otra, la cumbre busca exhibir una garantía por escrito de su compromiso con la supervivencia de Grecia que sea suficiente para el FMI, que contribuye a con un tercio de la ayuda de todos los rescates de la zona euro.

Tras la sustitución de Dominique Strauss-Kahn al frente de la institución, el FMI se aferró a sus normas de funcionamiento, que supeditan todo desembolso de dinero a que el país rescatado sea capaz de financiarse durante al menos un año o, en otras palabras, sea capaz de devolver lo prestado a medio plazo. La UE y el Fondo deben todavía a Atenas 12.000 millones de los 110.000 comprometidos en mayo del año pasado, pero Washington se resiste a hacer el pago si la UE no negocia un nuevo rescate, ya que tras un año desde que se firmase el primero la credibilidad de Grecia ante los mercados no ha hecho sino empeorar. Este segundo rescate contaría con la participación de los bancos franceses, alemanes y el BCE, a los que se invitará a retrasar voluntariamente el cobro de sus deudas para dar más tiempo a Grecia a rehacer los cimientos de su economía y su maltrecho crecimiento.

Para los líderes de la UE la prioridad número uno es la ratificación del paquete de austeridad. Si no sale adelante, el BCE teme que la UE asista a una crisis comparable a la desencadenada por la caída del banco Lehman Brothers, el banco que cayó arrastrando al resto del sistema financiero. El Gobierno griego dio ayer el visto bueno al proyecto de ley del ajuste, pocas unas horas después de salvar la moción de confianza en el Parlamento heleno. Hoy, el ministro de Fianzas, Evánguelos Venizelos, lo seguirá debatiendo con la troika del FMI, BCE y Bruselas.

La cumbre revisa los compromisos de los países en torno al Pacto del Euro

Por otra parte, la cumbre debatirá los compromisos de los Estados en el marco del Pacto del Euro referentes a las reformas en el sistema laboral o de pensiones, y aprobará las recomendaciones de la Comisión Europea para los presupuestos de 2012. Para España, la UE pedirán una regla de gasto autonómico y que reduzca los impuestos sobre el trabajo al tiempo que aumenta los impuestos indirectos y sobre la energía.

Los 27 discutirán por último los nuevos controles sobre el déficit y la deuda, fruto de unas intrincadas negociaciones con el Parlamento Europeo. La cumbre estaba llamada a ratificar el acuerdo al tiempo que el pleno de la Eurocámara celebra hoy una votación sobre los seis textos legislativos, pero las dos instituciones no han llegado a un acuerdo definitivo.

Los parlamentarios exigen que los expedientes a los países que sobrepasen los límites sean automáticos, algo con lo que no está de acuerdo el Consejo, al que acusan de rendirse a Francia y Alemania y aguar de nuevo el Pacto de Estabilidad.