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La UE reabre el Tratado de Lisboa para estudiar quiebras de países

Alemania y Francia abren la puerta a la organización de las quiebras y Reino Unido impone austeridad en las cuentas europeas

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De madrugada y tras horas de tenso forcejeo, los líderes de la Unión Europea pactaron finalmente reabrir el Tratado de Lisboa. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión José Manuel Durao Barroso, tienen ahora mes y medio para presentar una propuesta que convierta en permanente el rescate de Grecia y el fondo de apoyo al euro, dotado con 440.000 millones de euros y todavía intacto.

Según Van Rompuy, la reforma será 'limitada', por lo que no abrirá un calvario de ratificaciones y referéndums en varios países miembros. Como contrapartida a un mecanismo de rescate permanente, Van Rompuy tendrá que diseñar junto a Barroso un sistema de quiebra de país, algo inédito en la zona del euro, que incluya el apoyo del Fondo Monetario Internacional y el de la banca privada, que podría no recuperar todo lo prestado en caso de colapso económico.

La propuesta, anunciada por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy la semana pasada por sorpresa, pretende evitar la irresponsabilidad de países a los que no les importe desestabilizar a toda la zona euro al saber que sus pecados económicos serán redimidos por sus socios. Al mismo tiempo, prevé asegurar que si el deterioro económico se produce por causas ajenas al comportamiento de los dirigentes de un país, la solidaridad europea funcione.

Sin embargo, Van Rompuy también explorará a medio plazo la suspensión de derechos de voto para los países que constituyan 'una amenaza' para la zona del euro por reincidir en el déficit o falsear sus cuentas públicas. Alemania, firme defensora de la mano dura, se había quedado sola junto a Francia en su defensa, pero consiguió finalmente incluir la referencia en las conclusiones.

Alemania se había quedado sola junto a Francia en su defensa

En diciembre, la cumbre de jefes de Gobierno volverá a debatir el asunto, ya con propuestas elaboradas sobre el tema. Mientras tanto, dos países han logrado sus reivindicaciones a cambio de no entorpecer la reforma del tratado.

David Cameron, para quien el aumento en un 6% del presupuesto comunitario para 2011 es 'inaceptable', logró que los 27 se comprometan a que la austeridad también se aplique a las cuentas europeas para los próximos años. Polonia y los países del este, que han reformado sus sistemas de pensiones, se llevan la promesa europea de estudiar que el aumento del déficit derivado de la medida no se refleje en el cómputo del déficit.

España se mostró de acuerdo con la propuesta de consenso que finalmente salió adelante, aunque mantiene su excepticismo sobre el cambio del tratado, aseguraron fuentes diplomáticas.