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La UE retrasa la unión bancaria y frustra los planes de Rajoy

Merkel, con el apoyo de Finlandia y Suecia, logra imponer que el supervisor bancario único no llegue probablemente hasta 2014. Implica que los bancos españoles, en principio, no podrán ser recapitalizados directamente

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Los líderes de la UE retrasaron este jueves el calendario para la puesta en marcha del supervisor bancario único de la eurozona ante las divergencias entre Francia y Alemania y otros socios sobre la fecha efectiva de su entrada en vigor. El retraso supone, al mismo tiempo, frustrar los planes de Rajoy para el sector financiero español.

Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han pactado llegar a un acuerdo político para la creación del supervisor bancario único a fines de diciembre próximo y su implementación gradual a lo largo del próximo año. 'Los líderes de la UE confirman su compromiso de junio sobre la unión bancaria: acuerdo sobre el marco político a fines de 2012 y puesta en marcha gradual a lo largo de 2013', señaló el portavoz comunitario Olivier Bailly mediante un mensaje en Twitter.

Fuentes diplomáticas explicaron que en la práctica, eso significa que 'la supervisión bancaria única por parte del Banco Central europeo (BCE) solo será efectiva en 2014'.

Con esta fórmula los países zanjaron el enfrentamiento inicial entre Francia y Alemania respecto a la fecha de la creación del supervisor bancario único, pues mientras que el presidente galo, François Hollande, reclamaba que fuera el primero de enero próximo, la canciller alemana, Angela Merkel, apostaba por dilatar los plazos ante su calendario electoral. Otras fuentes diplomáticas indicaron que 'las demandas con las que llegó Hollande no eran realistas en absoluto'.

Agregaron que con un acuerdo político en diciembre, como muy pronto el proceso de creación de ese instrumento estaría completado en el segundo semestre del año y a partir de ahí, el BCE aún requeriría 'un mínimo de meses e incluso un año para echar a andar el mecanismo'.

Este retraso implica a su vez un aplazamiento de la recapitalización directa de las entidades. El impacto de este retraso sobre el rescate bancario de España es incierto, ya que todavía debe discutirse a nivel técnico si la recapitalización directa tendrá o no carácter retroactivo. Si finalmente se decide que no -como sostienen Alemania, Finlandia y Holanda- el programa español quedaría fuera porque está previsto que concluya en junio de 2013. Bruselas quería que el 1 de enero de 2013 el BCE supervisara ya a los bancos españoles con ayudas para facilitar así la recapitalización directa, pero este plazo ya no se cumplirá.

España, Francia e Italia llegaron a la cumbre con la intención de presionar a favor de una rápida puesta en marcha del supervisor bancario, articulado en torno al Banco Central Europeo (BCE), mientras que Alemania y otros países abogaban por dilatar los plazos.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo a su llegada a la cumbre europea que quería avanzar 'con rapidez pero con mucho rigor' en los trabajos, una línea que apoyaron el finlandés Jyrki Katainen, y el sueco, Fredrik Reinfeldt. Por contra, el presidente francés, François Hollande, consideró una gran prioridad establecer el supervisor bancario único antes de fin de año.

La puesta en marcha del supervisor bancario es una precondición para que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueda recapitalizar directamente a la banca en dificultades, una herramienta que aspira utilizar España para limitar el impacto en sus cuentas de la ayuda pública en la reestructuración del sector financiero.

Alemania, Finlandia y Suecia se han opuesto a los planes de España, Italia y Francia

Sin embargo, el Gobierno español no considera fundamental este asunto al estimar que ya están muy limitadas las necesidades de capital de la banca, que supondrían 4 puntos del PIB.

La supervisión bancaria y la recapitalización directa se acordaron en la cumbre de junio pero en los últimos meses varios de sus puntos más importantes han sido reabiertos por algunos países, fundamentalmente por Alemania, Finlandia y Holanda.

Berlín ponía en duda el calendario, al igual que el propio presidente del BCE, Mario Draghi, que recientemente dijo ante el Parlamento Europeo que necesitará un plazo de un año para adaptar sus estructuras y ser capaz de asumir la tarea de supervisar los bancos de la eurozona, lo que ampliaría la fecha hasta 2014.

La decisión de los Veintisiete echa por tierra los plazos planteados por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en septiembre pasado al presentar dos propuestas legislativas al respecto, una sobre el supervisor y otra de un reglamento para enmendar parte del sistema de votación en la Autoridad Bancaria Europea (ABE).

La cuestión de la recapitalización directa y de si tendrá  carácter retroactivo quedará en manos de los ministros de Finanzas

Alemania no quiere que el supervisor vigile a toda la banca, especialmente no a sus bancos regionales. Tampoco quiere que en la recapitalización directa se incluyan los activos heredados (al igual que Finlandia y Holanda), que en la práctica son las ayudas ya concedidas a la banca.

El propósito de esta herramienta es romper el vínculo vicioso entre la banca y la deuda soberana tal y como se acordó en junio pasado.

A ese respecto fuentes comunitarias indicaron que Merkel tendrá que 'elegir en las negociaciones' entre rechazar que la recapitalización directa para España sea posible antes de las elecciones alemanas de septiembre de 2013 o evitar que la supervisión de las cajas alemanas pase a manos europeas antes de los comicios.

Los líderes de la UE tienen que aprobar el nuevo papel del BCE por unanimidad, lo que implica que también los países de fuera del euro que no participen en el supervisor tengan que dar su visto bueno. La cuestión de la recapitalización directa y de si tendrá o no carácter retroactivo quedará en manos de los ministros de Finanzas, según las conclusiones que prevén aprobar los líderes.