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La UE salva con más integración la semana clave para el euro

Los expertos creen que la cumbre para rescatar a Grecia ha reforzado el gobierno económico

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Tres reacciones abonaron desde el jueves por la noche la esperanza de los líderes europeos, que dieron por terminado el cónclave de la moneda única confiando en que fuese el último gabinete de crisis para salvar al euro.

La primera, la de las agencias de rating. Una de esas tres grandes compañías, Fitch, volvió a desautorizar los planes de la zona del euro y amenazó con declarar un 'impago selectivo' de Grecia. Por primera vez, los líderes del euro habían previsto qué hacer ante un nuevo envite de tormentosas consecuencias sobre los mercados.

La segunda, la de los euroescépticos, que se apresuraron a tildar de 'tirita' el rescate y a criticar el refuerzo del fondo, concediendo que 'retrasará' el fin del euro, algo que Nigel Farage, su líder en la Eurocámara, considera 'inevitable'.

El fondo de rescate se ha convertido en un instrumento similar al FMI

Por último, una positiva: la de los a menudo temidos analistas y opinadores que admitieron una cierta sorpresa al descubrir que la región no sólo pactó un gran desembolso de dinero público y privado. Creó, además, un 'poderoso arsenal' contra la inestabilidad en los mercados, como José Luis Rodríguez Zapatero llamó a la reforma del fondo de rescate.

Las tres reacciones no ocultan el alcance de una cumbre que saldó con más integración europea otro ultimátum de los mercados. Se trata de la tercera reunión de emergencia en poco más de un año que opta por esta vía. En mayo de 2010, tras el primer rescate de Grecia y un ataque concertado sobre la deuda española y de la zona del euro, otra cumbre del Eurogrupo acordó crear el primer fondo de rescate.

En octubre, los líderes decidieron hacerlo permanente y esta semana, tras comprobar que el riesgo de contagio de los problemas griegos amenazaba a España e Italia, la zona del euro aprobó crear lo que Nicolas Sarkozy definió como el 'Fondo Monetario Europeo'. Hasta mayo del año pasado, nada de eso existía, algo que lleva a pensar a muchos expertos que la región, al fin, ha dado pasos importantes hacia la integración política y económica, a pesar de constantes obstáculos y una recurrente imagen de división.

Según Thomas Klau, del Consejo Europeo para las Relaciones Exteriores, un centro de estudios privado, 'la crisis puso de manifiesto que la estructura de Gobierno de la zona del euro no está preparada para las turbulencias' que deben ser resueltas con 'instrumentos federales, movilizables para la toma de decisiones'. Para él, como para Daniel Gros, director de CEPS, think-tank europeo, la zona del euro 'transformó de manera efectiva' el actual fondo de rescate en un Fondo Monetario Europeo.

Los sindicatos valoran que no se hable de nuevos recortes sociales

La eurodiputada liberal Corinne Lepage también coincide al señalar el nacimiento de una nueva institución, que se parece al FMI, pero que no debería 'cometer tantos errores' como el organismo que actualmente dirige Christine Lagarde, en referencia a la imposición de draconianas reformas económicas a cambio de apoyo financiero en decenas de países desde su fundación.

En palabras de un alto funcionario comunitario, la cumbre del jueves fue 'un paso más hacia el federalismo económico europeo, la única respuesta a crisis como esta'.

Las conclusiones del encuentro permitirán al fondo de rescate del euro, dotado con 440.000 millones, conceder líneas de crédito preventivas a países acorralados por los mercados, forzar una bajada del interés que piden los inversores por la deuda pública a través de la compra masiva de bonos o recapitalizar los bancos más débiles.

Estas medidas fueron descartadas a principios de año, cuando ya se debatía el refuerzo de los parachoques europeos, que en sí son ya una innovación que no existía hasta mayo del año pasado.

El presidente del Gobierno aseguró el jueves que España no se acogerá a ninguna de estas nuevas ayudas contra la presión de los inversores, pero Zapatero las defendió por su valor disuasorio de la especulación. Según él, frenan el efecto contagio de los problemas griegos e inyectarán 'credibilidad' y 'confianza' en las economías que están reduciendo el déficit al ritmo previsto, sin encontrar la comprensión de los mercados.

Para Bernardette Ségol, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), por primera vez se pone en marcha un mecanismo de solidaridad sin hablar al mismo tiempo de nuevos recortes sociales. 'Los líderes europeos han admitido, por fin, que la austeridad no está funcionando y que se necesita una estrategia de crecimiento', asegura. La CES destaca que la cumbre decidió suavizar los términos de la financiación de Grecia, a la que se ha rebajado el interés que paga por los préstamos de la zona del euro y se le dará más tiempo para devolverlos. Además, las fuerzas sindicales ven con buenos ojos que los líderes se hayan comprometido a gastar en Grecia fondos estructurales que no hayan sido usados para los fines previstos.

Tanto para los sindicatos comunitarios como para la izquierda europea es imprescindible usar el nuevo paso hacia la integración económica para crear empleo. Eso pasa por poner definitivamente en marcha una tasa a las transacciones financieras que 'apoye la inversión en empleo, el fin de los paraísos fiscales o un umbral mínimo para impuestos como el de sociedades', según la CES.

El presidente del Partido Socialista Europeo, Poul Nyrup Rasmussen, recordó que la suavización de las exigencias a Grecia o el fortalecimiento de la integración económica eran demandas que la izquierda reclamaba casi en solitario desde hace meses. Para que realmente supongan el 'salto cualitativo' que prometió Sarkozy, 'serán necesarias decisiones que tengan un impacto real en la vida de las personas y la creación de empleo'. Si, como esperan los líderes, ya no habrá más cumbres para salvar al euro, Rasmussen propone una cita especial para comenzar a ocuparse de cuestiones como el empleo, siguiente gran reto para dejar definitivamente atrás la crisis.