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La UE teme ahora que la austeridad aplaste el crecimiento económico

Los ministros de Economía estudian por primera vez en dos años la posibilidad de que los países en mejor situación apliquen estímulos

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Ha sido el leitmotiv de la docena de manifestaciones con las que los sindicatos europeos replicaron cada decisión de la UE en los últimos dos años. Sin embargo, tuvo que mediar EEUU, con la insólita presencia de su secretario del Tesoro en la última reunión de ministros de Economía de la UE, para que los diplomáticos comunitarios comenzasen a reconocerlo abiertamente. La estrategia de austeridad diseñada por Alemania ha puesto en peligro la vuelta al crecimiento. 'Existe un debate que hace sólo seis meses era tabú', admite un alto funcionario. 'Aunque ni los economistas más pesimistas prevén una recaída en la recesión, es verdad que la rebaja en las previsiones nos ha hecho replantearnos el margen de maniobra', dice otra fuente diplomática.

El temor a un estancamiento en la recuperación económica y el fantasma de la década perdida de Japón en los años noventa sobrevolarán mañana el primer debate que planteaen serio un frenazo a las políticas de austeridad autoimpuestas desde finales de 2009.'Parece claro que algunos países tienen margen de maniobra, especialmente los que no tienen abierto un procedimiento por déficit excesivo', señaló recientemente una fuente diplomática francesa. Se trata de Suecia, Finlandia, Estonia y Luxemburgo. 'Hay otros que aún están reduciendo su déficit, pero están cerca de lograr sus objetivos', añadió, en referencia a Alemania.

Alemania está reduciendo su déficit y otros tres países no lo tienen

A mediados de septiembre, la Comisión mantuvo su previsión de crecimiento para la zona euro en el 1,6% del PIB, animada por un crecimiento ligeramente mejor del esperado en el primer semestre. En cambio, redujo su pronóstico para los dos últimos trimestres. 'El panorama para la economía europea se ha deteriorado' por la crisis de deuda soberana, dijo entonces Olli Rehn,comisario de Economía.

Una mayoría de analistas dudan de que Alemania consiga alcanzar el 2,9% de crecimiento previsto para este año, por la caída en las exportaciones y el mayor pesimismo de los empresarios.

La posibilidad de que el crecimiento se detenga y retrase la creación de empleo ha llevado a varios líderes europeos a sugerir discretamente que la zona del euro y, en especial, Alemania, deben aflojar el ritmo de reducción del déficit para dejar respirar a la economía. Esta 'sólo puede seguir siendo fuerte si produce crecimiento y empleo', porque 'las actuales previsiones apuntan a una fuerte ralentización', recordó la semana pasada José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión. 'Quienes tengan margen presupuestario deberán explorarlo', reclamó.

Desde el inicio de la crisis, los sindicatos han pedido políticas expansivas

'No saldremos de la crisis hasta que estimulemos el crecimiento', admitió en su última visita a la Eurocámara Jean-Claude Juncker, jefe del Eurogrupo.

El giro en el análisis de la situación es un reconocimiento más de puertas adentro que público, ya que nadie olvida los ataques de los especuladores y las dudas de analistas e inversores acerca de la solidez de las cuentas públicas europeas. Además, 'no se planteará abiertamente a Alemania, porque entonces el debate podría durar muy poco', bromea una fuente diplomática.

Sí lo hizo ayer Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del partido socialista en las elecciones del 20 de noviembre, al asegurar públicamente que 'existen dudas razonables' sobre si España se estará 'pasando en la dosis de ahorro', a riesgo de minar el crecimiento y la creación de empleo.

Los sindicatos llevan meses ahondando en esta tesis. En su última manifestación, que coincidió con la reunión de ministros de Economía del euro, los sindicatos europeos criticaron que 'las instituciones de la UE sólo se hayan unido para insistir en los programas de austeridad'. Según la Confederación Europea de Sindicatos, la estrategia de recortes es la consecuencia de buscar 'soluciones a corto plazo' que están logrando el efecto contrario en las economías más atacadas por los mercados.

En paralelo a la marcha sindical, los ministros se reunieron con Tim Geithner, secretario del Tesoro de EEUU, que pidió aumentar el fondo de rescate para invertir en la economía real y dar crédito. Los ministros europeos rechazaron la propuesta. 'A veces tenemos ligeras diferencias con nuestros colegas estadounidenses cuando se trata de paquetes de estímulo fiscal', dijo un diplomático Jean-Claude Trichet, presidente del BCE. Menos sutil, la ministra austriaca, Maria Fekter, reprochó a EEUU que 'con datos peores que en la eurozona, nos diga qué tenemos que hacer'.

Desde esa reunión, los temores se han avivado. 'Exploraremos qué podemos hacer mientras preparamos la reunión del G-20, en la que presentaremos la situación a los demás socios, especialmente los emergentes', aseguró una fuente diplomática. 'También a ellos les dejaremos claro que de nuestra salida de la crisis depende el rumbo global de la economía', añadió.