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La UE y el FMI piden a Atenas 6.000 millones de ajuste adicional

Grecia podría necesitar un segundo rescate mayor. Merkel y Sarkozy dirimen hoy sus diferencias sobre la recapitalización de la banca europea

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La Unión Europea (UE) y el FMI le exigen a Grecia otra vuelta de tuerca en su ajuste, en este caso a medio plazo. En concreto, plantean más medidas para ahorrar unos 6.000 millones de euros que sirvan de colchón en caso de nuevas desviaciones en los objetivos de déficit.

El ministro de Finanzas heleno, Evángelos Venizelos, se reunió ayer por la tarde con los jefes de las delegaciones de la UE y del FMI, el alemán Matthias Mors y el danés Paul Thomsen, respectivamente, para abordar las previsiones de la economía griega para los años 2013-2014. En ese encuentro, los miembros de la misión negociadora (que con el BCE forman la llamada troika) pusieron sobre la mesa que el ajuste de esos años fuera de 6.000 millones, más del doble de lo que se había hablado hasta ahora, unos 2.600 millones.

Según los medios griegos, la troika quiere que este ajuste adicional funcione como una válvula de seguridad, es decir, para que no se ponga en peligro el objetivo del déficit, en el caso de que otras medidas no funcionen. El Gobierno de Yorgos Papandreu ha reconocido que los números rojos de las cuentas públicas del presente ejercicio y del próximo superarán los objetivos previstos, en gran medida porque la recesión de su economía va a ser mayor de la calculada.

En la reunión con Venizelos, además, los representantes de la troika volvieron a instar al Ejecutivo griego a que acelere el proceso de privatizaciones, y que presente un plan claro y realista del proceso de liberalización de las profesiones, en los cuales se nota un cierto retraso.

La troika cree que Atenas está mostrando cierta falta de determinación para aplicar los recortes. Un reportaje publicado en el diario alemán Welt am Sonntag recogía precisamente ayer declaraciones de los representantes de la troika: Poul Thomsen, consideraba que Atenas debe adoptar ajustes mucho más severos de los que ya ha ejecutado y Matthias Mors acusaba al Gobierno de Papandréu de no implementar la normativa que la eurozona le exige. 'Los griegos creen que basta con aprobar leyes. Pero la implementación tarda tiempo. Y muchas veces faltan las estructuras precisas; por ejemplo, en la Agencia Tributaria', asegura Mors.

Un informe favorable de la troika sobre las medidas de Grecia es condición indispensable para que se pueda conceder el nuevo tramo de ayuda por 8.000 millones del primer plan de rescate (aprobado en mayo de 2010). Los países de la eurozona están ratificando ahora el segundo plan de rescate para la economía helena, acordado en la cumbre del pasado 21 de julio, por 109.000 millones para ayudar al país a pagar sus deudas hasta 2020.

Alemania admite que la quita del 21% de la deuda griega puede quedar corta 

Un plan que podría quedar corto, a la vista de las declaraciones del representante griego en el FMI, Panagiotis Roumeliotis., quien en una entrevista aseguró que las necesidades de financiación del país podrían ser aún mayores. 'La brecha financiera tendrá que cubrirse o bien aumentando el préstamo de 109.000 millones o a través de una reestructuración de la deuda privada', dijo Roumeliotis, quien agregó que el FMI apoya la segunda opción. Una reestructuración más profunda de Grecia podría implicar un recorte mayor sobre los bonos del país o una extensión de su plazo, añadió.

De momento, Grecia ha pactado con la mayor parte de la banca un canje de bonos soberanos con vencimiento en los próximos años por otros con un vencimiento de hasta 30 años (con el que se pretenden lograr 37.000 millones) y un plan de recompra de bonos griegos con descuento (12.600 millones). Este canje supone una quita del 21%.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en un artículo publicado ayer en Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung admite que los países del Eurogrupo subestimaron en la cumbre de julio hasta qué punto necesitaba Grecia rebajar la carga de su deuda y 'posiblemente asumimos un nivel de reducción de deuda que era demasiado bajo'.

Los analistas y los mercados temen que los planes de rescate griegos acaben fracasando y el país se vea abocado a una suspensión de pagos, que podría provocar una reacción en cadena en la UE, que afectaría especialmente a las entidades financieras. El ministro de Finanzas belga, Didier Reynders, insistía ayer en la necesidad de ayudar a Grecia para evitar un contagio financiero, que podría ser similar al que se produjo hace tres años con la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers.

La situación de la banca europea será examinada hoy por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en una reunión en Berlín para preparar la cumbre de la UE de los próximos días 17 y 18. El principal punto de debate serán los eventuales planes para recapitalizar (inyectar dinero) en las entidades europeas.

Merkel y Sarkozy discrepan sobre el modo en que puede llevarse adelante este proceso (París quiere aprovechar el fondo de rescate y Berlín insiste en que el fondo debería utilizarse como último recurso), por el que apuesta abiertamente el FMI. Precisamente, el presidente galo se reunió ayer en el Palacio del Elíseo durante una hora con la directora gerente del organismo internacional, la también francesa Christine Lagarde. No hubo declaraciones al término del encuentro.

El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, declaró ayer que existe un consenso general de que los bancos europeos necesitan capital fresco por más de 100.000 millones. Según el ministro, 'va a haber una variedad de maneras' de lograr ese dinero, desde ampliaciones de capital, emisión de títulos bancarios, fondos públicos o incluso el fondo de rescate de la zona del euro.