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La última vez que Suu Kyi fue libre, la libertad de movimientos duró un año

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La última vez que la Junta Militar birmana dejó libertad de movimientos a la opositora Aung San Suu Kyi, la Nobel de la Paz se hizo tan popular que las autoridades volvieron a enclaustrarla en su casa de Rangún al año siguiente.

El régimen que preside el general Than Shwe, que se encuentra en un proceso de metamorfosis tras elecciones del pasado día 7, tiene hoy que volver a poner en libertad a la jefa del movimiento democrático birmano.

No tienen otra opción, señaló el diplomático malasio Ismail Razali, enviado especial del secretario general de la ONU para Birmania (Myanmar) entre 2000 y 2005, en declaraciones que publica en su edición de hoy el diario de su país "The Star".

Razali, que presidió el Consejo de Seguridad de la ONU (1989-1990) y la Asamblea General de Naciones Unidas (1996-1997), apuntó que la Junta Militar birmana se ha quedado sin justificaciones para prolongar su retención, que dura ininterrumpidamente desde 2003.

Y es que en Birmania, a pesar de estar sometida a una dictadura militar desde 1962, a que la corrupción es endémica y a que la palabra de Than Shwe es ley, se procura mantener una apariencia de legalidad, de acuerdo con la periodista australiana Zoe Daniel.

Las ocasiones anteriores en las que los generales confiaron en poder controlar a la opositora fracasaron.

En 1995, después de su primera arresto domiciliario de seis años y medio, salió en libertad y, en vez de incorporarse a la Convención Nacional que redactaba una nueva Constitución, pidió que se reconociese el resultado de las elecciones parlamentarias de 1990.

Los generales sucumbieron estrepitosamente en aquellos comicios ante la Liga Nacional por la Democracia, el partido que fundó Suu Kyi en 1988.

Volvió a caer bajo arresto domiciliario en el año 2000, cuando intentaba subir a un tren en Rangún para viajar a provincias.

Gracias a la mediación de Razali, entre otras presiones, las autoridades devolvieron la libertad a Suu Kyi dos años después en la esperanza de que se avendría a mejores términos.

Esta vez pudo viajar por el país, pero su popularidad se hizo tan incontenible que volvió a ser detenida.

Sin otra excusa legal, el 30 de mayo de 2003 miembros de un grupo progubernamental atacaron la caravana de Suu Kyi en Yaway Oo, a unos 560 kilómetros al norte de Rangún, y en la lucha con los seguidores de la Nobel de la Paz causaron al menos 70 muertos de la LND.

Suu Kyi fue trasladada por las autoridades a un lugar secreto por su propia seguridad, según la versión oficial, y no se la volvió a ver públicamente hasta septiembre, al ingresar confinada en su casa de Rangún.

En 2009, cuando el periodo de su arresto domiciliario se hacía insostenible, un ex militar estadounidense se introdujo en la vivienda de Suu Kyi para avisar a la birmana de que había tenido una visión y había viajado para avisarla de que su vida corría peligro.

Con la excusa de la intrusión del mormón Michael Yettaw, Suu Kyi fue encarcelada y condenada a 18 meses de arresto domiciliario, pena que vence hoy.

La sentencia estaba pensada para que la "Dama", como la llaman muchos birmanos, no pudiese participar en las elecciones que se celebraron el pasado día 7, la primeras convocadas por los generales desde su derrota en 1990.

Las autoridades tampoco quisieron dejar nada al azar y disolvieron la LND.

El Partido del Desarrollo y Solidaridad de la Unión del primer ministro del país, el ex general Thein Sein, ya se ha atribuido la victoria con la mayoría absoluta en ambas cámaras del nuevo Parlamento bicameral de la nación.

"Si la dejan libre, significará un gran paso en pos de la reconciliación nacional, aunque no sea algo que vaya a ocurrir de la noche a la mañana", afirmó Razali.

Pero el nuevo Gobierno se va a encontrar con el mismo problema de hace ocho años, la inmensa popularidad de la hija del prócer de la independencia birmana, Aung San.

"Suu Kyi continúa siendo el personaje político más relevante sin haber cedido un ápice. Nadie más tiene su capacidad para inspirar, movilizar y unir a la gente", indicó esta semana Benedict Rogers, autor de la única biografía conocida del general Than Shwe.

"En mis recientes visitas a Birmania, la gente de la calle de cualquier generación habla con inmenso respeto y afecto de la Dama", añadió Rogers.

Marco Zabaleta