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Las últimas 24 horas de Aminatou en Lanzarote

La activista fue hospitalizada y recibió tratamiento intravenoso

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Haidar es trasladada al Hospital General de Lanzarote. DANI POZO


Aminatou Haidar pasó ayer sus últimas horas en Lanzarote hospitalizada, a petición propia, debido a los fuertes dolores de estómago y náuseas que sufrió 24 horas antes de embarcar rumbo a El Aaiún. Algunos de sus familiares señalaron que el último día llegó a vomitar sangre.

A la una de la madrugada del jueves (hora española), una ambulancia fue a buscarla al habitáculo del aeropuerto de Lanzarote donde ha pasado la mayor parte de su huelga de hambre. Los sanitarios llegaron en plena noche, cuando apenas quedaban en la zona donde habitualmente está la plataforma de apoyo a la activista una docena de personas.

La mujer aceptó el ingreso hospitalario tras consultar a su médico particular

Fue visto y no visto. Dos enfermeros metieron una camilla en la pequeña estancia donde permanecía Haidar y salieron a los cinco minutos con la mujer, que llevaba el rostro completamente tapado. Su cuerpo estaba amarrado a la camilla por dos correas. La salida se produjo entre el silencio del pequeño grupo que había a las puertas del habitáculo.

Cuando se fue la ambulancia, algunos de los presentes aplaudieron.

Fuentes de la plataforma de apoyo señalaron que Haidar había pedido el traslado voluntario al hospital tras consultarlo con su letrada y su médico personal. El pasado 5 de diciembre, la saharaui rehusó recibir cualquier tipo de asistencia sanitaria, pero el día 13, en una entrevista concedida a este periódico, señaló que podría dar marcha atrás en ese punto.

Con el foco de atención trasladado al hospital, a primera hora de la mañana de ayer, la abogada de la saharaui, Inés Miranda, aseguró que su cliente sólo estaba recibiendo 'un tratamiento contra el dolor', para luego añadir que se había sustituido su hidratación a base de agua y azúcar por un tratamiento por vía intravenosa. La plataforma no aclaró la composición del líquido con el que se estaba hidratando a Haidar e insistió hasta la saciedad en que no había dejado la huelga de hambre.

Fuentes del centro hospitalario señalaron que la mujer estaba siendo hidratada con suero, pero ningún miembro de la plataforma quiso confirmar el dato. Sobre si Haidar estaba en disposición para realizar el viaje a El Aaiún, su letrada contestó: 'Sí'. 'Ha pasado mejor noche que las anteriores', añadió. 'Tenemos que agradecer la disposición del hospital a que se respete la voluntad de Haidar, que está lúcida y decide qué hacer en cada momento', recalcó la letrada.

El ingreso hospitalario se produjo sólo dos horas después de que la activista recibiera la visita de su hermana Leila, que viajó expresamente desde Sáhara Occidental. Leila permaneció dentro del habitáculo apenas cinco minutos y salió llorando. Tuvo que ser consolada en el aparcamiento de autocares por otros familiares (la mayoría primos) que han permanecido estos días con la activista.

Los enfermeros se llevaron a la activista con la cara tapada 

Ya por la tarde, las últimas declaraciones del Gobierno subieron las expectativas de los simpatizantes. 'Esto se resuelve esta noche o, como mucho, mañana', se escuchaba entre corrillos. Carmelo Ramírez, uno de los portavoces de la plataforma de apoyo, señaló: 'La solución cada vez está más cerca'.

Mientras parte de la plataforma estaba en el hospital, otro grupo permaneció en el campamento instalado en el aparcamiento de autocares del aeropuerto de Lanzarote. Allí, algunos recogieron y limpiaron el cuarto donde permaneció Haidar, aunque aseguraron que no iban a desalojar el lugar: 'Aminatou nos ha dicho que no quiere que desmontemos esto. Quién sabe. A lo mejor vuelve', temían aún.