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El ultimátum de UE a la Junta Militar expira sin respuesta de las autoridades

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El plazo dado por la Unión Europea a las autoridades golpistas en Mauritania para que restablezcan el orden constitucional expira hoy, sin que hasta el momento haya respuesta de la Junta Militar ni se vislumbre una solución a la crisis.

Las dos partes enfrentadas permanecen encasilladas en sus posiciones y no se han dado pasos de acercamiento, pese al reciente traslado del depuesto presidente Sidi Mohamed Uld Cheij Abdalahi a su pueblo natal, Lemden, donde sigue vigilado aunque tiene la libertad de recibir a quien quiere.

Desde su casa, Abdalahi explicó a los embajadores de la Unión Europea que no tiene la intención de renunciar voluntariamente a un cargo para el que fue elegido democráticamente.

En las últimas horas, pequeños grupos de jóvenes del opositor Frente Nacional de Defensa de la Democracia (FNDD) se manifestaron en varios distritos de Nuakchot para pedir la vuelta del presidente expulsado en el golpe de Estado del pasado 6 de agosto.

A pesar de la fuerte presencia policial, las unidades antidisturbios no intervinieron para sofocar las protestas.

El diputado Saleck Uld Sidi Mahmud, vicepresidente del partido Tawasul y presidente en funciones del FNDD, reconoció en declaraciones a Efe que no ha habido avances para encontrar un desenlace a la crisis.

Saleck pidió a la comunidad internacional, especialmente a la UE y a la Unión Africana (UA), que boicotee a las autoridades golpistas del Alto Consejo de Estado, en virtud del Acuerdo de Cotonú.

Este tratado establece el marco regulador de las relaciones entre la UE y los 78 países de África Caribe Pacífico (ACP) y tiene por objeto reducir la pobreza mediante el diálogo político, la ayuda al desarrollo y el reforzamiento de los ámbitos económico y comercial.

El presidente del FNDD deploró que la población mauritana "acepte ser embaucada por las promesas demagógicas de la Junta Militar con vocación puramente electoral", consistentes en bajadas de precios, redistribución de las parcelas, construcción de carreteras y otras.

Para Saleck, el estado financiero de Mauritania no permite esos proyectos y el país sufrirá para soportar el embargo y el aislamiento que, a su juicio, van a llegar.

Mientras, para el diputado Sidi Ahmed Uld Ahmed, de la mayoría parlamentaria que apoya a la Junta, señaló a Efe que el ultimátum europeo no conseguirá resolver la crisis mauritana, cuya solución "no podrá venir del exterior".

Asimismo, instó a todas las partes a sentarse en torno a la mesa de negociaciones dentro del debate de los Estados Generales de Mauritania, que quiere convocar el Alto Consejo de Estado para refundar la democracia.

Aunque es complicado calcular el impacto de las sanciones sobre el país, Mauritania, un país de tres millones de personas de los que casi la mitad son pobres, podría perder el año que viene más de 78 millones de euros, según varios analistas.

Las amenazas no han conseguido preocupar, al menos de puertas hacia afuera, al ministro de Economía, Sidi Uld Tah, quien no dejó de repetir en los últimos días que "la ayuda exterior no representa más que el 25 por ciento del presupuesto nacional" y que "la reducción de los gastos de gestión permitirá subsanar el déficit".

Tah añadió que el país posee "riquezas naturales enormes (minas, pesca y agricultura) que "con una gestión racional" permitirán al país prescindir de la ayuda extranjera.

El próximo jueves, tendrá lugar una nueva reunión sobre Mauritania en Adis Abeba, sede de la UA, a la que asistirán también representantes de la UE, la ONU, la Liga Árabe y la Conferencia de la Organización Islámica.

Mientras, el presidente de la Junta, el general Mohamed Uld Abdelaziz, sigue con su campaña para ganar el apoyo del pueblo mauritano con visitas a barrios depauperados y anuncios como el de ayer de que bajará el precio del pan un 20 por ciento.