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"La única huelga inútil es la que no se hace "

Luis García Montero y Joaquín Sabina conversan sobre una huelga que consideran imprescindible

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El poeta Luis García Montero (Granada, 1958) y el cantautor Joaquín Sabina (Úbeda, Jaén, 1949) ya complotaban juntos en la Granada del tardofranquismo la forma de unir a la cultura roja e insumisa con la lucha del movimiento obrero. Más de 30 años después ha cambiado casi todo, pero ahí siguen: en lo mismo. En la cuenta atrás de la huelga general, los dos amigos se juntaron el lunes en la casa de un convaleciente Sabina 'estoy magullado por una cogida de un toro muy cabrón', bromea para charlar, con Público de testigo, sobre una huelga que ambos consideran imprescindible.

'Hay que poner en marcha una cultura distinta y este puede ser el punto de partida'

 

 

PÚBLICO: Otra huelga general, pero con Zapatero, que tanta ilusión despertó en la izquierda. ¿Esperaban algo así?

LUIS GARCÍA MONTERO: No pensaba que iba a ser necesario. Fue muy llamativa su imagen de cuando ganó diciendo aquello de 'No os fallaré'. Y están muy cercanas declaraciones asegurando que los más necesitados no iban a pagar la crisis. Pareció que era posible que un gobernante se opusiera a una salida tan neoliberal de la crisis. Pero el cambio ha sido tan radical que no hay otra salida.

JOAQUÍN SABINA: Ha habido una escenificación brutal de falta de soberanía, incluso por parte del Gobierno, capaz de negar su programa electoral por una llamada de Europa y otra de Obama. Lo que transmiten es que no hay alternativa y que una llamada de teléfono es suficiente para que uno se meta el programa electoral donde le quepa. Los sindicatos no tenían más remedio que ir a la huega.

'El único piquete violento son a menudo los empresarios con sus amenazas de despido'

LGM: Pero cuidado, que hay una trampa: todos estamos repitiendo que esto lo impone Europa. Cuando Rajoy o Aznar defienden una postura, no decimos que lo exige España, sino la derecha. Nos han hecho tragar con que estas cosas las dice Europa cuando las dicen Merkel y la derecha neoliberal. No se trata de que España se oponga a Europa, sino de que la socialdemocracia contribuya a construir una Europa menos neoliberal.

JS: Sí, claro, pero es que sólo tienes que mirar lo que está pasando en toda Europa, incluso en Suecia. Caído el Muro, se están cargando el Estado del bienestar y ya van directamente a por la socialdemocracia.

LGM: Por esto la huelga tiene también un aspecto cívico, de ciudadanos que ven que sus gobernantes no dan cuenta de su programa electoral ante ellos, sino ante el FMI. La socialdemocracia intenta competir con la derecha neoliberal. Y así se busca su propia ruina porque en su terreno es muy difícil competir.

JS: Es imposible. Si nos remontamos sólo un poco atrás, es aún más increíble. Vayamos a la caída de LehmanBrothers. Durante 15 días parecía que estaban releyendo a Carlos Marx. ¡Nacionalizaron bancos! Pero era espurio. Los salvaron con nuestro dinero. Aquel discurso se ha olvidado. Ni hubo corrección ni la va a haber. Al contrario: han ido directamente a por la clase obrera, a por los sindicatos y a por la socialdemocracia y el Estado del bienestar.

PÚBLICO: Aquel discurso lo enarboló el propio Zapatero. ¿No tienen la sensación de que cambió después de que le pusieran una pistola en la sien?

'Es inseparable defender la democracia y la dignidad del trabajo de la gente'

JS: Desde luego, esto es lo que han escenificado.

PÚBLICO: Si es así, ¿qué puede hacer una huelga?

JS: Primero, creo en el derecho al pataleo. No sé si la huelga sirve, pero al menos escenifica que la clase obrera y los sindicatos no están de acuerdo. Y también para decir algo que nadie dice: que tiene que haberalternativas.

LGM: Una de las cosas más peligrosas es decir que la huelga no va a servir. Las huelgas que no sirven de nada son las que no se hacen y la experiencia ha demostrado que los presidentes tienen que cambiar. ¡Incluso Aznar tuvo que sentarse a dialogar! A lo mejor no se logra revocar del todo la reforma laboral, pero influirá en muchas otras cosas: para las pensiones, para todo lo que se viene encima. Hemos entrado en una dinámica de asunción de la cultura neoliberal que hay que detener. Habrá que poner en marcha una cultura distinta y este puede ser un punto de partida.

JS: Que las huelgas se ganen o se pierdan es relativo. Bajo el franquismo, la huelga nacional pacífica del PCE siempre fracasó, pero sirvió. Dicen que en Mayo del 68 no pasó nada. ¿Cómo que no? ¡Cambió las costumbres! ¿El comunismo no sirvió para nada? Pues resulta que por reacción nació la socialdemocracia y todas las ventajas para los trabajadores. La huelga es necesaria.

LGM: Es la situación ideal para tomar conciencia de quién es el culpable. Hasta ahora, las reacciones se han guiado por una especie de mansedumbre furiosa. Hay mucho cabreo, pero no se dirige contra los culpables, sino contra el inmigrante o incluso contra los líderes sindicales. Nos han echado a pelearnos los unos contra los otros. Hay que lograr que la gente vuelva a saber quiénes son los culpables.

JS: Para mí, huelga es una palabra sagrada. Me acuerdo sobre todo de las que proponían los comunistas durante el franquismo. Y recuerdo, como si fuera un poema de muchísima emoción, cuando en la huelga contra Felipe González se apagó TVE. Fue una preciosidad: siempre quise escribir una canción sobre el tipo que desenchufó. Y ahora resulta que a esta palabra sagrada le están echando mierda por todos lados con el ataque frontal a los sindicatos. Lo que está haciendo Esperanza Aguirre es un peligro tremendo. Se quieren cargar a los liberados sindicales, demonizan a los piquetes...

LGM: El único piquete violento son a menudo los empresarios con sus amenazas: si no vienes a trabajar, pierdes el trabajo. Hay mucha gente con miedo, también en el mundo de la cultura. El otro día lo contaba un actor que está grabando Torrente: el productor le dijo que si no iba el 29, pues que tampoco fuera el 30.

'Para mí, huelga es una palabra sagrada. Y la más digna expresión de la política'

JS: ¿Pero qué es esto? Torrente, amiguete: ¡a la huelga, carajo!

PÚBLICO. ¿Ven algún paralelismo entre la demonización de los sindicatos y la de la gente de la cultura?

LGM: Tienen muy claro lo que puede hacer daño a la política neoliberal y se lanzan a triturarlo: la gente de la cultura representa una conciencia; los sindicatos, una voluntad social de organización. Lo que menos desean es la conciencia que piensa sobre si misma y que además quiere organizarse. Por esto denigran a los sindicatos y a la gente de la cultura.


JS: No conozco a ningún país donde se ataque de esta manera a los escritores, a los cantantes, a los actores ¡Yo jamás he tenido una subvención! Ese odio visceral a los titiriteros, que por cierto es una palabra hermosísima, no lo he visto en ningún lugar. Y luego está la manipulación horrible del acto del otro día, que la mayoría de medios presentó como algo 'de los de la ceja', cuando allí casi no había ninguno que hubiera sido de la ceja. Yo sí lo fui y, aunque muchos amigos me echaron una bronca, estoy orgulloso de ello. Hice lo que creía que debía hacer y ahora hago lo que creo que debo hacer. Yo he respetado y sigo respetando mucho las buenas intenciones de Zapatero, que me parecen reales. Pero su discurso apoyando a Sarkozy fue realmente obsceno.

LGM: Es inaceptable. Y con esto de las buenas intenciones...

JS: Lo que quiero decir es que es honrado.

LGM: Desde luego no se lleva dinero como los del caso Gürtel. Pero contagia una fuerte sensación de mentira. Dice una cosa un día y al día siguiente otra. Podrías dar la sensación de que te obligan, pero resulta que él está jugando a creérselo. Cuando dice que esta reforma laboral va a crear empleo, sabe que es mentira.

JS: Pues yo creo que se lo cree, lo cual es casi peor. Lo cierto es que el Zapatero que se retiró de Irak no tiene nada que ver con el del discurso proSarkozy. La realpolitik se ha impuesto.

LGM: Yo creo que ni siquiera se lo cree. Y los datos están ahí: la economía se ha paralizado porque han tomado medidas que no sirven para la economía real; sólo para la especulación. ¿Dónde queda la política?

JS: Lo que más me gusta de tus razonamientos es la defensa de la palabra política. Ya es hora de dignificar esta palabra, que no es más que la participación del ciudadano en los asuntos públicos. Y la huelga es la más digna y sagrada expresión de la política.

LGM: Nosotros venimos de la experiencia de la política con mayúsculas, que sirve para transformar la sociedad ¿Tú viviste en Granada la huelga del año 73 en la construcción?

JS: Claro.

LGM: La policía tiroteó a los obreros en la puerta de la catedral y mató a tres. ¿Esa gente estaba luchando por la democracia o por sus derechos?

JS: Por las dos cosas.

LGM: Ahí voy. Es inseparable defender la democracia y la dignidad del trabajo de la gente.

PÚBLICO: ¿Tienen alguna esperanza de que tras la huelga vuelva el primer Zapatero?

JS: No. Nadie en los centros de poder ve alternativa.

LGM: Tengo poca esperanza en que cambie. Lo que sí creo es que debe tomarse conciencia de la necesidad de una fuerza política a laizquierda.

JS: Pero a medio plazo.

LGM: Sí, a medio plazo. E intentar hacer la verdadera reforma de la izquierda española, que aglutine a muchos y ponga en marcha la respuesta de la sociedad. Mi mirada de futuro tiene que ver con mi memoria, y mi memoria tiene que ver con el futuro. Y aquí estamos hablando dos personas que crecimos en una universidad que se dedicó a luchar contra la dictadura y que demostraron que se podían cambiar las cosas.

JS: Claro, pero el horizonte era la democracia y luego lo más socialista posible. ¿Qué hay ahora en el horizonte? Nada. El santo laico

LGM: Cuando a ti te persiguió la policía después de una acción estudiantil, pudiste salir a Londres porque alguien te dio su pasaporte.

JS: Fue un santo laico.

LGM: Un santo laico fue capaz de arriesgarse, te dio su pasaporte, tú pudiste escapar. Esa es la memoria que quiero recordar. La gente está perdiendo la fraternidad. De los valores de la ilustración, lo primero que ha intentado cargarse la derecha es la fraternidad. Luego se consigue todo lo demás. Me gustaría que la gente fuera capaz de recuperar la solidaridad y de crear una ilusión colectiva. Ese es el futuro.

PÚBLICO: ¿Ven alguna posibilidad de que triunfe la huelga y luego no gane el PP?

JS: Si hablo de reconstruir a medio plazo es porque en el cortísimo plazo no espero nada. Los nubarrones que se ven por todo tipo de horizonte presagian que vamos a estar igual o peor. Aunque la política va más deprisa de lo que creen los oráculos, y ni la CIA esperaba la caída del Muro de Berlín. Ahora no vemos posibilidades de que nuestros hijos vivan mejor que nosotros. Esto también es por nuestros hijos, como dijo Almudena Grandes. Por esto creo en el medio plazo y no en el cortísimo.

LGM: Creo que si pierde el Gobierno socialista no va a ser por la huelga.

JS: Entre otras cosas porque la huelga no quiere cargarse al Gobierno. Pero hay que decirle al PSOE que sólo por sus siglas no tiene bula.

LGM: Hay que protestar contra el Gobierno, pero la huelga es también contra muchos gobiernos autonómicos, como el de Aguirre, y contra la patronal, que impone estas políticas. La huelga puede servir para reactivar la conciencia cívica y facilitar por tanto que no pierda la izquierda o que vuelva pronto con maneras distintas.