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El único líder del Este que fue ejecutado

Tras un rápido juicio militar, Ceausescu fue fusilado el 25 de diciembre de 1989

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Las imágenes dieron la vuelta al mundo, ya conmocionado por la caída del Muro de Berlín y el anunciado fin de la URSS. Se ve a dos ancianos, callados, acurrucados en sus abrigos, que se niegan a abandonar el poder. Nicolae Ceausescu, el hombre fuerte de Rumanía entre 1965 y 1989, y su esposa Elena esperan en el aula de una escuela la sentencia de un tribunal militar. Era el 25 de diciembre de 1989. Tras 55 minutos de una parodia de juicio, la pareja Ceausescu fue declarada 'culpable de genocidio' y ejecutada.

La Revolución rumana de 1989 es la única revuelta en los antiguos países soviéticos que acabó con bajas civiles (unas 1.100) y la muerte del líder. Para la investigadora Catherine Durandin, el juicio fue 'el símbolo revolucionario perfecto' porque 'condenaba a los considerados únicos responsables' de la dictadura.

Ceausescu no siempre fue el conducator, como se hacía llamar. Su independencia respecto a la política del Kremlin y su oposición, por ejemplo, a la invasión de Checoslovaquia por el Ejército Rojo en 1968, le dieron una buena imagen en Occidente y Ceausescu consiguió el respaldo de países como Francia y hasta Estados Unidos.

Los historiadores consideran que el cambio llegó en 1972, cuando Ceausescu ordenó la 'sistematización' urbanización forzosa de las zonas rurales, y en los ochenta, cuando se empeñó en devolver la deuda externa exportando la casi totalidad de la producción agrícola e industrial del país. Esta política tenía un precio: la extrema pobreza de la población.

Veinte años después de la caída del régimen, aún no están claras las circunstancias en las que se inició la Revolución. Muchos hablan de una revuelta popular espontánea, mientras que otros apuntan la tesis de un golpe de Estado, con o sin la ayuda de servicios secretos extranjeros.

Tras la caída del Muro, la situación era en apariencia tranquila en Rumanía y Ceausescu estaba en Irán cuando la situación superó a las fuerzas de seguridad el 21 de diciembre. En Timisoara, donde todo empezó varios días antes, el Ejército disparó contra los manifestantes. Ceausescu regresó a Bucarest para hablar a las masas. Fue su último discurso. El 22, huyó con Elena en helicóptero, que aterrizó 50 kilómetros más lejos, en Targoviste. Empezó una carrera a contrarreloj que terminó con la detención de la pareja y su ejecución, el día de Navidad.