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"La unificación de la Iglesia es imposible sin la ordenación de mujeres"

El arzobispo de Canterbury viaja a Roma para dejarle a Ratzinger las cosas claras sobre los anglicanos

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El arzobispo de Canterbury tiene previsto dejarle claras varias cosas al Papa Benedicto XVI este viernes en Roma. Los movimientos de Ratzinger en los últimos meses para unir a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica tocaron de lleno a los anglicanos cuando el líder de los católicos anunció que el Vaticano estaría dispuesto a abrir las puertas a los sacerdotes casados.

El anuncio fue tomado con cautela por la iglesia de Inglaterra en un principio, pero para Rowan Williams, si el Papa quiere unificar de verdad a todo el crsitianismo no puede hacer distinciones entre hombres y mujeres.

Esa es la idea que quiso dejar clara ayer el arzobispo anglicano, que por otra parte, no espera ningún movimiento de Ratzinger al respecto. 'Para muchos anglicanos, la no ordenación de mujeres sacerdote es un problema porque implica hacer una diferenciación entre los hombres y las mujeres bautizados', señaló.

La llamada del Papa a los sacerdotes casados pilló por sorpresa Williams, que sólo supo de la iniciativa un par de días antes del anuncio oficial. Entre las bases anglicanas se ha visto este gesto de Roma como un intento de acabar con ellos y advirtió que la manera en la que tratan algunos temas los anglicanos serviría de lección a muchos católicos.

'No tiene sentido pensar que tener una vida en común [de todos los sectores del cristianismo] pueda hacerse sin la familia anglicana ¿Y si se pudiera llevar a cabo sin nosotros es este un modelo  justo para un escenario ecuménico más amplio?

La respuesta para Williams es no. En realidad, el Vaticano sabe que entre los anglicanos hay sectores muy cerrados opuestos a la ordenación de mujeres y es ahí donde quiere pescar Ratzinger.

El objetivo de la Iglesia en tiempos de crisis espiritual es reunificar a los núcleos más duros del cristianismo. De ahí que, además de la llamada a los anglicanos, Roma haya movido hilos con sectores muy controvertidos como los lefebvrianos. 

Poco después de declarar su aceptación de los curas casados, Ratzinger lanzó también la caña en la Hermandad de San Pío X, famosa en los últimos tiempos porque algunos de sus miembros más notables han negado el holocausto judío. La Iglesia retiró la excomunión a cuatro de ellos en enero de este año comenzando el camino a la reunificación.

En esa unión tan ansiada por el Papa, Williams cree que no tiene cabida la Iglesia Anglicana. Además de por la desatención a las mujeres sacerdote porque no hay cabida en el círculo de Roma para un debate sobre la primacía del Papa de Roma.

Entre otras cosas, el arzobispo de Canterbury discutirá con Ratzinger el estatus que se le va a dar a su visita al Reino Unido el próximo otoño. Hasta ahora nunca se ha catalogado la visita de un Papa a este país como visita de Estado, sino como una visita pastoral. En caso de que se considerara la primera opción, Benedicto XVI sería recibido por la Reina Isabel, máxima exponente de la Iglesia de Inglaterra.