Público
Público

La Unión Europea tenderá mañana la mano a una Ucrania en crisis

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La Unión Europea (UE) ofrecerá mañana un acuerdo de asociación a Ucrania, un país en crisis tanto por la reciente ruptura de su gobierno como por el temor de verse envuelto en el futuro en un enfrentamiento con Rusia similar al de sus vecinos georgianos.

La cumbre bilateral se celebrará en Evian (Francia), tras haber llegado a un complicado equilibrio entre los socios comunitarios que desearían una rápida adhesión de la república ex soviética (los bálticos, Reino Unido, Polonia y Suecia) y los que juzgan prematuro plantear una nueva ampliación hacia el este (España, Alemania y el Benelux, entre otros).

Finalmente, se ha diseñado un "partenariado reforzado" en ámbitos comerciales, energéticos, de circulación de personas o de seguridad, pero sin prejuzgar el futuro de las relaciones bilaterales ni mencionar una perspectiva europea para Kiev, precisaron hoy a Efe fuentes de la presidencia de turno francesa.

Está previsto que mañana se dé el pistoletazo de salida a las negociaciones, que no concluirán al menos hasta 2009.

Además de progresar en la discusión bilateral, la cumbre discutirá también la situación en el Cáucaso en función de los resultados que la misión de la UE encabezada por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, obtenga hoy en Rusia y Georgia, según indicó la portavoz de Exteriores en la Comisión Europea, Christiane Hohmann.

En un contexto de dificultades crecientes para el Cáucaso, la intención de la UE es reforzar los vínculos con Ucrania, ligada ya a Bruselas desde 1998 por un acuerdo de "partenariado" y cooperación, desde 2004 por la llamada "política de vecindad" y a partir de 2005 por un "plan de acción" de tres años de duración.

Independizada de la URSS en 1991, Ucrania ha expresado reiteradamente su deseo de llegar a ser miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, sobre desde que la "revolución naranja" aupara a los pro occidentales del presidente Víctor Yúschenko.

Las intención de este país y de Georgia de entrar en la Alianza Atlántica, y el previsible impulso a esta posibilidad el próximo mes de diciembre, ha provocado una profunda irritación en Rusia.

Sin embargo, mientras que en Georgia son mayoría los que quieren ser miembros de los principales organismos occidentales, en Ucrania mantiene un gran peso la tendencia pro rusa, y por ejemplo sólo un 16 por ciento apoyaría entrar en la OTAN.

Este es uno de los motivos de la actual crisis de la coalición de gobierno del presidente Yúschenko y la primera ministra, Yulia Timoschenko, que no asistirá a la cumbre de Evian.

Yúschenko ha acusado al Bloque de la primera ministra de aliarse con el Partido Comunista y el pro ruso Partido de las Regiones para reducir sus poderes.

La disputa, que podría desembocar en elecciones anticipadas, se ha alimentado también por la reciente visita a Ucrania del vicepresidente de EEUU, Dick Cheney.

Lejos de plantearse desconvocar la cumbre de mañana por esta crisis política, los líderes europeos la ven todavía más necesaria.

Así, aprovecharán para recomendar al Ejecutivo ucraniano que "ponga la casa en orden" y recupere la coalición de gobierno si quiere favorecer su acercamiento a Bruselas y de paso mejorar "su propia seguridad", según declaró hace pocos días en Aviñón el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana.

Hohmann adelantó en unas declaraciones que la UE espera de Yúschenko información sobre esa crisis, y recordó acerca de la ausencia de Timoschenko de la cumbre, que cada parte "decide el nivel de representación" que envía a estas reuniones.

Con la crisis de Georgia como telón de fondo, la península ucraniana de Crimea, habitada por una mayoría rusa, es reclamada por cada vez más amplios sectores en Moscú.

Además, Crimea acoge la Flota rusa del mar Negro, a la que Kiev quiere desalojar cuando expire el convenio bilateral suscrito por ambos países en 2017.

Estas circunstancias generan temor en muchos analistas y políticos ucranianos, aunque el primer ministro ruso, Vladimir Putin, haya rechazado la idea de que se pueda repetir en Crimea lo ocurrido en Abjasia y Osetia del Sur.