Publicado: 01.10.2014 07:00 |Actualizado: 01.10.2014 07:00

La Universidad Rey Juan Carlos deja en la calle a 104 bedeles a pesar de no necesitar recortes

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El martes 30 de septiembre ha sido el último día de trabajo para las bedelas de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). La plantilla está compuesta por 104 personas, la mayoría mujeres. Algunas de las trabajadoras llevan catorce años prestando sus servicios a la universidad. Con la llegada de octubre, todas se irán a la calle.

El servicio de auxiliares de la URJC se encuentra externalizado. Como cada año, la universidad sacó a concurso público una oferta para adjudicar el servicio a una empresa. La novedad es que este en esta ocasión no se incluyó ninguna cláusula de subrogación de los trabajadores en los pliegos del contrato. Por lo tanto, la empresa entrante no tiene la obligación de renovar a los anteriores empleados.

El contrato fue adjudicado a principios de septiembre a la empresa Navalservice por una cuantía superior al millón y medio de euros.  Una cantidad muy inferior a la de años anteriores. Debido a esta reducción del presupuesto impuesta por la URJC, Navalservice tendrá disminuir la plantilla y pasar de los 104 a sólo 49. La empresa alega que no contratará a ninguna integrante de la plantilla antigua porque no sería justo quedarse con unas personas mientras se prescinde de otras.

La empresa saliente, Munda Ingenieros,  ya intentó el año pasado reducir la plantilla de auxiliares de servicios en la URJC mediante la aplicación de un ERE que pretendía dejar en la calle a un tercio de la plantilla. La empresa alegaba también recortes de presupuesto desde la universidad. En aquella ocasión, las bedelas se movilizaron y convocaron una huelga indefinida con el apoyo de Comisiones Obreras (CCOO). Tras dos días de paro, en los que la universidad no pudo funcionar con normalidad y muchas clases tuvieron que verse suspendidas, el ERE se declaró nulo. Se aplicó un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo)  y no hubo despidos.

"Pagamos una matrícula de 1.600€ y se cargan los servicios. Parece que no les importa que esto funcione"Algunas de las trabajadoras denuncian que en esta ocasión no han recibido ningún plan de actuación desde el sindicato y el Comité de Empresa. "Nos hemos visto completamente desamparadas", declara Montserrat Jiménez, una de las bedelas del Campus de Fuenlabrada. Esta empleada explica que a principios de septiembre tuvieron una reunión con el sindicato en la que se les dijo exactamente lo mismo que le explicarían sus jefes un día después.  "No están dando la cara".

La preocupación de Monserrat es doble debido a que, además de perder su trabajo, está convencida de que la reducción del servicio perjudicará a la educación de su hijo, que estudia en la URJC. "Pagamos una matrícula de 1.600€ y se cargan los servicios. Parece que no les importa que esto funcione", sentencia.

En respuesta a estas acusaciones de abandono, desde CCOO afirman "haber hecho todo lo humanamente posible para ayudarlas". El sindicato impugnó los pliegos del contrato pidiendo que se incluyera una cláusula de subrogación, pero la universidad hizo oídos sordos esta petición. Además, aseguran que en las asambleas se ha informado y asesorado a las trabajadoras convenientemente.

Las bedelas se encuentran actualmente en un limbo legal y laboral. No saben cuándo podrán empezar a cobrar el paro ni quién pagará sus finiquitos e indemnizaciones, ya que algunas tenían un contrato indefinido. La URJC sostiene que debe ser la empresa saliente quien se haga cargo. Por su parte, el sindicato recomienda a las trabajadoras que denuncien a las dos empresas y a la universidad.

La universidad afirma que la situación de crisis que sufre el país y los recortes les obligan a esta reducción del presupuesto para auxiliares. Aunque es cierto que la URJC es una de las universidades que menos dinero recibe desde la Comunidad de Madrid, actualmente presenta unas cuentas saneadas. Las bedelas, el sindicato y los estudiantes denuncian que la universidad se escuda de forma ruin en la excusa de los recortes mientras se gasta el dinero en abrir un nuevo Campus en Aranjuez.

La reducción de plantilla de las auxiliares supondrá un trastorno para el funcionamiento de la universidad. Las bedelas son las encargadas de cuidar de las aulas y los materiales utilizados por el alumnado. Realizan una labor de apoyo al profesorado que permite el normal funcionamiento de las clases. La comunidad universitaria está convencida de que la reducción de plantilla y el desconocimiento del entorno de los nuevos empleados convertirán la universidad en un caos absoluto y precarizarán aún más la educación.