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La UPM y el CSIC desarrollan un coche que no emite CO2

El vehículo tri-híbrido funciona con pila de combustible, placa solar y un motor térmico

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El Salón Internacional del Automóvil de Ginebra, que se celebra hasta el 15 de marzo, ha servido de escaparate para los nuevos modelos de vehículos ecológicos. Algunos fabricantes han ido más allá y han anunciado la inminente venta de coches eléctricos en el mercado europeo. Detrás de estos vehículos existe una labor intensiva de I+D+i. En España, la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se encuentra en pleno desarrollo del proyecto EPISOL, cuyo objetivo es diseñar un coche que no sólo no emita ningún tipo de contaminación a la atmósfera sino que, además, cuente con suficiente autonomía.

A través del Plan Nacional de I+D, hace tres años que el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA/UPM), en colaboración con el Instituto de Automática Industrial (IAI-CSIC) y la empresa CEMUSA, está volcado con este proyecto. José María López Martínez, profesor titular de la UPM y subdirector del INSIA, explica que 'se trata de un vehículo eléctrico urbano de aproximadamente unos 800 kilogramos de peso y un metro cúbico de carga, con una velocidad máxima de 50 km/h'.

Aunque en su diseño inicial el EPISOL consta de un sistema propulsor híbrido en serie con motor térmico, la versión definitiva consistirá en un prototipo tri-híbrido, con pila de combustible, placa solar y motor térmico, que en el futuro podría utilizar hidrógeno como combustible. Más a largo plazo, López Martínez indica que 'cuando el coste de la pila sea razonable y exista una adecuada red de estaciones de servicio con hidrógeno, el vehículo sólo llevaría pila de combustible'.

Por ahora, el prototipo actual dispone de un motor térmico, que acciona un generador que va cargando las baterías con las que se suministra la energía al motor eléctrico y este transmite la potencia al eje tractor. Como fuente adicional de energía, se han incorporado paneles solares y es posible conectarse a la red para cargar las baterías.

Usos urbanos

EPISOL se encuentra en la actualidad en fase de integración de todos los componentes dentro del vehículo, y en una segunda fase, se procederá a ensayar el vehículo, primero en banco de rodillos y después en pista. El último paso sería su homologación, si bien hasta la fecha, CEMUSA perteneciente a FCC sólo pretende darle un uso de apoyo a sus actividades, sin que contemple convertirlo en un negocio a explotar.

De hecho, el profesor López Martínez puntualiza que 'todavía es pronto para hablar de costes, aunque sí hay una gran utilidad en aplicaciones como vehículo urbano para zonas restringidas, desplazamientos internos en áreas aeroportuarias, carga en parques y jardines, para personas con movilidad reducida o para el lavado ecológico de mobiliario urbano, entre otras'. Según confirman los datos del Ayuntamiento de Madrid, el transporte por carretera es responsable de más del 50% de las emisiones de CO2, del 75% de las emisiones de NOx, del 90% de las emisiones de CO, y del 30% de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles.

Un vehículo eléctrico híbrido consta de baterías como sistema de almacenamiento, un motor térmico como elemento que aporta de energía, el motor/generador eléctrico y la transmisión.

La principal diferencia de EPISOL respecto a los modelos comerciales de coches híbridos es que en estos el motor térmico y el eléctrico pueden atacar conjuntamente o por separado el eje tractor, mientras que en EPISOL únicamente puede hacerlo el motor eléctrico.

En el ingenio de INSIA, las baterías se recargan mediante la pila de combustible, o bien el generador accionado por el motor térmico.