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Uribe pide a las FARC que se desmovilicen tras el exitoso rescate de cuatro rehenes

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El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo hoy a las FARC que tienen sólo dos caminos: desmovilizarse y entregar a los secuestrados o afrontar nuevos ataques militares, tras el exitoso y perfecto rescate de cuatro secuestrados en las selvas del sur de Colombia.

En una alocución desde la Casa de Nariño, transmitida en directo por radios y televisiones, Uribe se presentó junto a los cuatro liberados, el general Luis Mendieta, los coroneles Enrique Murillo y William Donato y el sargento Arbey Delgado.

Ante ellos, reiteró su oferta a los guerrilleros para que entreguen voluntariamente a los secuestrados, horas después de recordar desde la ciudad de Manizales que los reinsertados recibirían recompensas y podrían iniciar una nueva vida en libertad.

"Aquellos integrantes de la narcoguerrilla que tienen en sus manos a estos compatriotas les invitamos a que abandonen el grupo terrorista, a que se desmovilicen, a que regresen a la libertad a estos compatriotas secuestrados. El Gobierno les cumplirá buscando con las autoridades de la Fiscalía y la Justicia un instrumento que les permita estar libres", dijo Uribe.

En la misma alocución presidencial, que se convirtió luego en un diálogo, el coronel Donato Gómez insistió en dar "gracias" a Uribe por darles "la oportunidad de respirar el aire de la vida".

Este oficial huyó el domingo tras el operativo militar y fue encontrado a la mañana siguiente por el Ejército todavía con cadenas al cuello.

En medio del acto el general Mendieta recibió una llamada telefónica desde Francia de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, también ex rehén de las FARC, y quien expresó al oficial su alegría por el exitoso rescate.

Betancourt fue liberada también en un operativo militar en julio de 2008, junto a otros 14 secuestrados, entre ellos tres estadounidenses, y desde entonces vive en Francia.

El general Mendieta atribuyó hoy al "fuego nutrido" de los comandos del Ejército el éxito de la misión que los liberó.

"Gracias a esa operación (denominada Camaleón) con permanente y nutrido fuego estamos vivos. No les dio tiempo de reaccionar", relató el alto oficial que permaneció "doce años, siete meses y trece días", recordó, en poder de las FARC.

Mendieta agregó que "el mejor aspecto fue la sorpresa y ellos no tuvieron tiempo de atentar contra nosotros ni tampoco enfrentar a las tropas", y resaltó que fue "un rescate a fuego pero sin sangre" en la madrugada y en la espesura de la selva.

Horas antes, tras llegar a Bogotá a bordo de un Antonov, los cuatro uniformados coincidieron en que fueron rescatados en una operación "limpia", "transparente" e "histórica".

En medio de la emoción, el general Mendieta, el policía con más alto cargo secuestrado por las FARC, explicó que hubo unos 20 minutos de combates.

En ese momento, los secuestrados estaban custodiados por seis guerrilleros rasos, liderados por alias "Jesús" y su compañera sentimental, quienes "cuando comenzaron los disparos salieron corriendo del campamento hacia diferentes sitios de la selva", relató Mendieta.

Los relatos de los ya ex secuestraron estremecieron hoy a los congregados en un acto de homenaje que organizó la Policía Nacional, en el que el director de este cuerpo, Óscar Naranjo, se puso a las órdenes del general Mendieta, quien por rango y antigüedad está en el más alto escalafón.

Allí, los rescatados revelaron su odisea: todo empezó poco antes del mediodía del domingo, cuando se encontraban en el interior de la tienda en la que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) los tenían recluidos y pretendían celebrar el 53 cumpleaños de Mendieta.

Cuando uno de los carceleros entró a la tienda para autorizarles esa actividad especial un ruido seco rompió la conversación: "cantidad y cantidad de disparos (...), explosiones por las granadas", relató el general liberado.

Los guerrilleros huyeron, mientras que los secuestrados buscaron un lugar donde ocultarse, y por su parte, el coronel Murillo lo hizo en un río, donde se sumergió aguantando la respiración.

William Donato también terminó en el río, se arrojó sin apenas saber nadar, pero no le quedó otra alternativa. Ese fue el motivo por el que los militares le perdieron la pista y no pudo ser encontrado hasta el día siguiente.

Esta fue la odisea de un grupo de uniformados que hoy encontraron la libertad tras doce años cautivos por las FARC en la espesa selva colombiana.