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"Con Urtain me duelen todas las funciones"

La Unión de Actores premia a Roberto Álamo por su papel del boxeador vasco

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Iba para delineante, pero Carlos Pumares y su programa de radio Polvo de estrellas, dedicado al cine, le hicieron cambiar de opinión. 'Yo era muy cinéfilo, pero para mí esta profesión no es nada vocacional', cuenta ahora Roberto Álamo (Madrid, 1970) a Público. Pumares fue así el detonante para que con 18 años se apuntara a la Escuela de Cristina Rota, donde conocería a Alberto San Juan, Willy Toledo, Secun de la Rosa y Ernesto Alterio, germen de lo que después sería la compañía Animalario, con la que ha trabajado en la mayoría de los montajes.

Ha sido el penúltimo, Urtain Animalario estrena esta semana Baile. Sólo parejas, en el Teatro Arenal de Madridel que le ha consolidado como actor tras 17 obras de teatro, siete películas y dos series de televisión. Su interpretación de José Manuel Ibar, el boxeador que conoció el cielo de las victorias y el infierno del abandono, le ha valido el premio al Mejor Actor Revelación otorgado por la Unión de Actores el pasado lunes, aparte de un buen número de excelentes críticas desde que la producción se estrenara el pasado septiembre en el Teatro Valle-Inclán de Madrid. Por este papel también se postula como favorito para los próximos premios Max que se celebran el 30 de marzo en Las Palmas de Gran Canaria.

Fue el director de la obra, Andrés Lima, quien le propuso el personaje en marzo de 2008. Desde ese momento, Álamo se encerró en el gimnasio e intentó leer y ver todo lo que se había escrito y dicho sobre Urtain.

El método recuerda mucho a los utilizados por Robert De Niro y Al Pacino, pero para Álamo es simplemente 'la forma en la que aprendí a interpretar. Quizá hasta ahora no se había hecho en España, pero para mí no hay otra manera'. Álamo se impregnó de la fuerza de Urtaín y de su acento, pero siempre sorteando la imitación, ya que esta 'es una carcasa tras la que no hay nada'. Él quería llegar también a 'los intestinos, porque con eso ya tienes al personaje. A mí me duele cada función, me duele hacer lo que hago, pero siempre es una gran catarsis', asegura.

En Ibar había mucho músculo, pero también una enorme fragilidad emocional y esta última parte fue trabajada por el actor tanto como los bíceps. 'Es algo que siempre nos ha preocupado mucho en Animalario. Siempre hemos buscado trabajar con eso que le impide al hombre amar y ser amado', explica el actor. Y nunca buscando los halagos.

Cuando se le pregunta por el ascenso de Animalario, encargado ahora de la programación artística del Teatro Arenal, Álamo se ruboriza: 'Es sorprendente porque nunca nos hemos puesto muchas expectativas'.

Álamo no es de los que se lleva al personaje a casa. El prefiere dedicar sus ratos libres a la poesía. De hecho varios de sus poemas se han publicado en revistas. 'Para mí la poesía es una forma de vida. La poesía señala lo que sientes y lo que eres', apunta

Tras el éxito de Urtain el montaje tiene una gira programada hasta marzo de 2010, Álamo no se plantea demasiados coqueteos con otros géneros. En el cine aparecerá con un pequeño papel en Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo, y ahora mismo se emite en la televisión la serie Águila roja, donde tiene un papel secundario. Sin embargo, como él mismo afirma, 'como actor siempre me voy a quedar con el teatro. En la televisión y el cine hay demasiados intereses económicos'. De momento, tiene con el boxeador para rato.