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Utopía a ras del suelo en el Foro Social Mundial de Madrid

Cientos de activistas y académicos buscan durante cuatro días una alternativa a la "dictadura capitalista"

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Una flor en la cabeza y un símbolo de la paz colgando del cuello ya no son banderas suficientes para cambiar el mundo. La creciente complejidad de las leyes y los procedimientos de los Estados y del sistema capitalista en su conjunto exige al activismo del siglo XXI poseer, además de un alma idealista, un cerebro de tecnócrata con el que construir ese 'otro mundo posible'. Y a desenredar esa madeja se entregaron el pasado fin de semana centenares de ciudadanos y asociaciones en el tercer Foro Social Mundial de Madrid (FSM).

'Estas jornadas pretenden ser un punto de encuentro para el movimiento antisistema y asociativo', cuenta Carlos Barbudo -uno de los portavoces-. Hijo del Foro Social de Porto Alegre, que surgió hace una década como antagonista al oficial de Davos, el FSM nació hace tres años al unísono de otros foros celebrados de forma descentralizada en el mundo. Su objetivo, explica Barbudo, es hilar lo que llaman 'el tejido social', crear las condiciones de conciencia y participación que promuevan el cambio a una 'sociedad más justa que la dictadura capitalista'.

A lo largo del sábado, mientras en las calles adyacentes se repartían panfletos informativos de casi todo, dentro de las aulas del Patio Maravillas y el Instituto Lope de Vega especialistas de diversas ramas compartían propuestas de tú a tú con el público que se acercó a los más de 80 talleres organizados por el Foro.

Adolescentes debatiendo con jubilados, ateos filosofando con activistas de Cristianos de Base, profesores de universidad recibiendo lecciones de obreros de la construcción, físicos hablando con agricultores, estudiantes... todo el mundo participó activamente. Los temas eran diversos: crisis de la izquierda, hambrunas, cambio climático, Ley de Dependencia, relaciones diplomáticas con Marruecos, Sanidad, la deuda del Ayuntamiento de Madrid, etc. No hubo límites para la utopía ni para la praxis.

Dentro de la diversidad de temas y la pluralidad de matices en un movimiento tan descentralizado, el Foro consigue alcanzar una serie de puntos comunes frente al capitalismo y la crisis económica.

Entre otras reivindicaciones, piden que se depuren responsabilidades empresariales y políticas entre quienes han favorecido esta situación. Apuestan por sustituir 'su economía del beneficio' por una social y cooperativa que 'satisfaga las necesidades reales de la población'. En esa línea exigen una producción y una forma de consumir 'responsables', compatibles con el cuidado del medio ambiente y 'que respete los límites de un planeta sobreexplotado'.

'Estas jornadas pretenden ser un punto de encuentro para el movimiento antisistema y asociativo'

Otras de sus propuestas es la creación de una banca pública bajo control social, 'que sea parte de los servicios públicos esenciales' como lo son la educación o la sanidad. También solicitan un sistema fiscal progresivo, 'gravar las ganancias de los grandes patrimonios y cortar el fraude de las Sicav (sociedades de inversión con privilegios fiscales)'.

Una medida irrenunciable para el movimiento del FSM es la renta básica universal. Un salario mínimo para todas las personas que no tengan un trabajo suficientemente remunerado. Argumenta la asamblea del Foro que se financiaría con un impuesto a las rentas más altas y mediante una reducción drástica de los gastos militares, 'actualmente diez veces mayores que toda la Ayuda al Desarrollo', denuncian.

Estas medidas se engloban en lo que llaman una 'democracia más real a todos los niveles'; pero el FSM apuesta por saltar de lo abstracto a lo concreto. 'No sólo se abordan cuestiones grandilocuentes', señala Barbudo, 'las experiencias de luchas concretas en el entramado asociativo o vecinal en determinados lugares sirven para otros que tienen que abordar problemas similares'.

Nada hay más concreto que el paro en un país con cerca de cuatro millones de desempleados. La presencia de la coordinadora de Plataformas de Parados de Vizcaya, que reúne a cerca de 1.000 personas, es pionera en esta iniciativa y fue un buen ejemplo de experiencia palpable y útil para otros en el Foro Social: 30 años de autogestión al margen del sistema les avalaban.

'El paro no es un fracaso individual, es un problema colectivo'

'Los parados no debemos buscarnos la vida por nuestra cuenta, tenemos que organizarnos: ésta es una cuestión colectiva, no individual', contaba Andoni F., un parado de la construcción de 42 años, 'de Baracaldo, casado y con dos hijas': 'La pequeña es una niña, y la otra, una hipoteca', bromeó. Andoni y sus compañeros de Baracaldo relataron que tienen una bolsa de trabajo interna con un sistema de puntos y buscan empleo como colectivo. 'Si conseguimos cinco puestos, entran los primeros de la lista'.

Las plataformas de parados funcionan al margen de la ley

Sobre todo buscan empleo en las obras públicas, con financiación municipal. Se quejan de que las empresas no contratan a gente del municipio: 'No respetan el pliego de condiciones y las presionamos para que lo hagan. En el Plan E ha pasado mucho', revela Andoni. Sus formas son pacíficas, aunque no muy ortodoxas. 'Entramos todos los compañeros y nos plantamos allí de pie, paramos la obra hasta que contraten a alguien de la plataforma del pueblo'.

La organización de los parados en el norte es muy influyente. Cientos de personas acuden a las asambleas porque se sienten desamparados por el Gobierno y por los ayuntamientos. Parados de otros lugares de España que están comenzando a organizarse en asambleas pequeñas escuchaban con atención lo que decían los compañeros de Vizcaya: 'Hemos intentado llegar a acuerdos con los ayuntamientos, con los servicios sociales... pero no hacen caso. Cuando llega una persona que ya no tiene ni para comer les dan cita para dentro de un mes, cuando ellos quieren comer hoy. A veces tienen la cara de mandarlos a nuestras asambleas'.

Tienen sus propias bolsas de empleo y buscan trabajo con el colectivo

Desde la plataforma tratan de paliar su situación. 'Tenemos convenios con supermercados. Nos facilitan comida, y así algunas familias pueden ir tirando, pero siempre respetando el sistema de puntos'. También les informan sobre subvenciones y ayudas para los parados que se pueden conseguir, y les ayudan a redactar los formularios porque 'en los servicios sociales no les explican las cosas con claridad, así se ahorran más de una ayuda'.

El sistema de puntos que han ideado es una forma estructurada de repartir los objetivos que se consigan. Cada asamblea tiene su método. Unas dan más puntos por las dificultades que tenga cada persona, 'contabilizando si no tiene prestación, la familia que tenga a su cargo, etc', y otros, por la participación activa en el movimiento.

En Baracaldo ya sólo se consiguen puntos por la implicación 'en la lucha'. Cada día que se asista a la asamblea, un punto, si hay que manifestarse en una obra o en una fábrica y la situación es peligrosa 'por los palos de la policía', más puntos. Andoni explica el porqué: 'Aparecía mucha gente que nos engañaba, sólo venía a recoger comida o nos mentían para conseguir trabajo y al final se quedaba fuera gente que estaba todos los días en la pomada'. 'Aquí se viene a luchar, no a aprovecharse del trabajo de los compañeros', dice muy enfadado.

Sin embargo no están dispuestos a legalizarse, a constituirse como asociaciones. 'No podemos', dice un miembro de la plataforma de Sestao, 'si nos legalizamos nos denuncian como colectivo: es mejor seguir así'. En la situación actual, algunos han sufrido multas y encarcelamientos de 48 horas por ser detenido en alguna acción de protesta. No tienen ninguna confianza en las instituciones. 'Intentan desprestigiarnos', se quejaban varios en la reunión. 'Nosotros salimos a buscar trabajo todos los días, no sólo participamos en las asambleas, eso es lo que intentan vender para hacernos quedar como unos vagos', se lamenta Andoni.

Nadie dijo que cambiar el mundo fuera fácil, aunque al final del día la reunión ha servido para algo: las plataformas de parados de toda España acuerdan establecer un calendario de reuniones y crear una coordinadora con la que puedan realizar actividades conjuntas y hacerse oír en todo el país. El Foro de Madrid ha cumplido el objetivo: se ha creado 'tejido social'.