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Uwe Tellkamp ironiza en su novela "La torre" sobre los últimos años de la RDA

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El escritor alemán Uwe Tellkamp ironiza sobre el derrumbe de la antigua Alemania Democrática (RDA) en su última novela, "La torre", un libro eminentemente autobiográfico que retrata "el final de una época".

En la presentación de "La torre" (Anagrama/Empúries), Tellkamp ha dicho que el tema central de la novela es "la utopía, la historia de un sistema que se aisló del mundo mediante un muro, que relativizó el paso del tiempo, pero que tuvo las características de una dictadura".

El origen de la novela, ha revelado el autor, era "explicar cómo un joven crecía en ese ambiente y expresar sus dudas entre resistir o no resistir", y la visión que muestra se puede resumir, en su opinión, en una frase: "Algo que había sido una utopía se transformó en algo diferente".

Tellkamp piensa que ha logrado describir "las situaciones absurdas y grotescas" inherentes al régimen comunista y para criticar el sistema cree que "la mejor estrategia es el humor".

Las miles de anécdotas que Tellkamp podría contar se condensan en una que aparece en la novela: "Uno de los protagonistas es un cirujano que asiste a una reunión con altos responsables, los cuales hablan maravillas del país, pero cuando ese médico marcha a su departamento tiene que enviar las jeringas a los afiladores de cuchillos para que puedan funcionar".

A su juicio, "el humor es muy importante para los jóvenes y también para los mayores, y en ocasiones es la única salida productiva" a una situación de represión.

Sin embargo, Tellkamp ve filmes como "Goodbye Lenin", que también ironizaba sobre el sistema comunista, como "demasiados superficiales", pensados, añade, para un público de hoy, porque "el totalitarismo del sistema no daba para muchas risas".

En su novela, el humor juega una función de "contrapunto de las partes más sombrías que se describen", según ha dicho.

Tellkamp, que ejerció la medicina tanto en la RDA como en Baviera, percibe "diferencias abismales": "Como médico en la RDA tenía que lidiar con la escasez de recursos, mientras que en la Alemania del Oeste, en Baviera, había más papeleo, y la atención pivotaba del paciente a la administración, a la parte más burocrática".

El autor no percibe que sea más difícil escribir sobre la RDA que sobre la caída del Muro de Berlín y atribuye las numerosas novelas escritas sobre el derrumbe del Muro a que "los editores alentaban en muchas ocasiones que se escribiera sobre ese momento histórico".

La caída del Muro no hizo que la vieja RDA desapareciera de golpe: "Seguía existiendo como un holograma y una de las razones de su persistencia era que cuando llegaron los alemanes de la RFA para ayudar en la reconstrucción del país y la reunificación, los habitantes de la RDA tenían que explicarles continuamente cómo funcionaba el país y eso hizo que el sistema se hiciera más vivo".

La polémica que ha suscitado esta novela en Alemania tiene mucho que ver, en opinión de Tellkamp, con la situación actual, con que las esperanzas por la caída del Muro ya han desaparecido.

Para el autor, sus personajes no son héroes, sino "oportunistas que se adaptan al sistema".

Prefiere Tellkamp retratar la RDA con todas sus tonalidades y por ello incluye agentes de la Stasi que se incautan de libros prohibidos, pero que "en lugar de destruirlos, se los quedaban para que los leyeran sus familias".