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El Valencia afronta la semana más importante de la temporada con las alarmas encendidas

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El Valencia, que dentro de ocho días disputará la final de la Copa del Rey ante el Getafe en Madrid, afronta la semana más importante de la temporada en una profunda crisis de juego y resultados, que ha encendido todas las alarmas en la entidad.

Antes del partido contra el Getafe, el equipo que entrena Ronald Koeman tiene que recibir este fin de semana en Mestalla al Racing de Santander, un equipo que le aventaja en once puntos en la clasificación y ante el que tiene poco que ganar y mucho que perder.

El encuentro, además, no se puede considerar una interrupción en la preparación de la final ya que, en sí mismo, tiene tanta o más importancia que el partido del día 16 ante el Getafe puesto que el Valencia se encuentra actualmente a seis puntos del descenso directo a Segunda División.

Además, el conjunto valenciano avanza por la temporada con unos registros especialmente anómalos, muchos de ellos sin precedentes, pues el buen rendimiento ofrecido en la Copa del Rey, en la que ha eliminado, entre otros, a Atlético de Madrid y Barcelona, nada tiene que ver con su papel en la Liga.

En ese contexto, una de las posibilidades que se abre en el panorama del Valencia es la de, con el título de Copa del Rey en sus vitrinas, tener que continuar hasta la última jornada de Liga en la pelea por la permanencia en Primera.

Es este Valencia un equipo que ha habituado a su afición a vivir casi al ritmo de un registro negativo por semana. El último ha sido el de igualar los partidos sin marcar en una misma campaña, que se produjo tras la derrota del domingo en Murcia por 1-0, resultado con el que llegó a los catorce partidos sin ver puerta en esta campaña.

A esa adversidad se une la de haber descendido hasta la decimocuarta posición, lo que reduce a tan sólo tres clubes (Valladolid, Osasuna y Recreativo) el colchón de equipos que hay entre su posición actual y el puesto de descenso que actualmente ocupa el Zaragoza.

El pobre papel del Valencia en casa le ha convertido en el segundo peor equipo local de la competición tras el colista Levante, por lo que el poco alivio que se encuentra para su situación se centra en los partidos disputado a domicilio.

Cada semana que pasa el Valencia incrementa sus números negativos y ahora ya contabiliza una sola victoria en los últimos ocho partidos de Liga.

La muestra de la irregularidad del equipo se nota en la circunstancia de que ese triunfo fue obtenido precisamente en el campo del líder, ya que hace dos semanas se impuso al Real Madrid en el Santiago Bernabeu por 2-3.

Además de no tener un buen balance goleador (ha recibido dieciséis más de los que ha marcado), Mestalla se ha convertido en un estadio accesible para los rivales con hasta ocho partidos perdidos ante su público, un registro con pocos precedentes en la historia de la entidad.

A esta cadena de adversidades contrapone el Valencia sus buenos números en la Copa del Rey, donde también ha ofrecido su mejor imagen como equipo hasta el momento y donde encuentra el principal argumento para alcanzar un título en la presente campaña.

Junto a las cifras negativas, este Valencia también llama la atención por la pérdida de su identidad futbolística, su poca capacidad de reaccionar, los muchos goles que le marcan en los primeros minutos de juego y los constantes cambios de criterio de su técnico a la hora de conformar las alineaciones.