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Los vecinos logran el cierre de un burdel en Barcelona

El prostíbulo lleva abierto un año y ofrece servicio 24 horas

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A Sofía le gusta la avenida Diagonal. Dice que no quiere marcharse de esa zona aunque sabe que el piso donde tiene ahora el prostíbulo tiene los días contados. De hecho, fuentes del consistorio han afirmado a Público que el cierre es inminente.  Hoy o la semana que viene el burdel podría ser precintado.
Ha sido una batalla dura y costosa. Las disputas empezaron hace un año cuando, en el entresuelo, se instalaron  varias mujeres chinas -siete según la página web-, y con ellas decenas de clientes cada día-el local está abierto las 24 horas del día-. El ambiente del zaguán de Diagonal 339 cambió completamente. Empezaba la batalla.  “Cada noche hay mucho movimiento de peña ultra ciega”, explica Ariadna, una vecina de 27 años a quien no le hace ninguna gracia llegar a su casa sola, muy tarde por la noche. Borrachos, “hombres muy nerviosos porque van calientes”, llamadas a deshora a pisos equivocados… Al final, los vecinos decidieron colgar una pancarta de tres por cuatro metros en la que se lee “No queremos prostíbulo en casa”. Surgió efecto. Los periodistas corrieron a por la noticia y, según los vecinos, el Ayuntamiento agilizó los trámites. “La prostitución no está regulada, en estos casos el Ayuntamiento actúa por molestias a los vecinos”, afirman fuentes municipales. Además, se da el caso que este  burdel no tiene licencia de actividad económica. “¿Cómo? ¿Qué significa precintar?”, pregunta Sofía. Hace 10 años que llegó a España procedente de China y cuándo se entera de que el cierre del local es inminente, pide a la periodista que llame a su abogado. No se fía de él. ¿Por qué? “Un día fías de alguien y mañana no, al otro quizás sí y así”. También pide  otra llamada: a su socio español, Nacho.  Sofía, que en realidad no se llama Sofía, lamenta el comportamiento de los vecinos. “Yo no soy mala persona. No mafia china. Ellos no han sido correctos, tienen el corazón muy feo y la cabeza enferma”.

Último recurso

Los vecinos, hartos del ruido a todas horas, las peleas y los gemidos de chicas y clientes contrataron a un Guardia de Seguridad.  “Pedía el carné de identidad a todo el mundo que entraba en el edificio”, cuenta Ariadna que también explica que un guardia de seguridad “puede pedir el DNI aunque la gente no tiene obligación de dárselo”. En realidad, el guardia era sólo una medida disuasoria pero no funcionó. “Un día por la noche me lo encontré fumando con clientes pakistanís”. El empleado de los vecinos acabó largándose porque “había recibido amenazas”.
Sofía lo desmiente. “Yo ser mujer sola”, dice en un español bastante precario. Además, a Sofía le duele que “ellos” hicieran reuniones de comunidad y que a ella no la llamaran. “Yo sólo ganar la vida, todo muy caro”. Por eso, explica, ahora deberá buscar otro piso.

 

 Las Claves

 Una Ordenanza Cívica muy polémica

Cuándo En enero de 2006 entra en vigor la Ordenanza Cívica de Barcelona. La norma La Ordenanza prohibe a las prostitutas captar clientes a menos de 200 metros  de un colegio, bajo multa de hasta 750 euros. Tampoco se pueden mantener relaciones sexuales en la vía pública, ya que puede suponer una multa de 3.000 euros tanto a la trabajadora como al cliente. 4
La polémica
La norma levantó polémica desde el primer momento. Según la Federación de vecinos de la ciudad, la medida “hizo más precaria la vida de un colectivo que ya estaba sumido en la precariedad”. Además, según la Federación, con la Ordenanza han aumentado las agresiones por parte de vecinos y clientes.
(Informa Albert Martín).