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Los vecinos de un pueblo de Salamanca han participado en más de una docena de películas

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La singularidad y belleza de la localidad salmantina de La Alberca ha hecho que durante décadas haya sido elegida por directores y productores como plató para sus filmaciones, lo que ha provocado que sus vecinos hayan intervenido como extras o figurantes en más de una docena de títulos.

Desde las primeras décadas del siglo XX y hasta hace unos meses, los albercanos se han acostumbrado a que su pueblo y ellos mismos sean objeto de atención por parte de la industria del celuloide, según explica a Efe el concejal de Cultura, Jesús Pascual.

El periplo cinematográfico de los habitantes de La Alberca se remonta al mes de abril de 1932 cuando Luis Buñuel y su "escueto equipo" de cuatro personas se acercaron hasta Las Hurdes para rodar "Las Hurdes. Tierra sin pan", haciendo un alto y rodando en el municipio serrano.

Así lo documenta en su libro "Salamanca de cine", el periodista Ignacio Francia, quien señala que la obra de Buñuel "arranca con el reflejo de situaciones costumbristas que se producen en La Alberca".

El pueblo serrano vuelve a convertirse en plató de cine entre 1945 y 1946 con la grabación de "La pródiga", de Rafael Gil, donde la plaza mayor y sus habitantes formaron parte de la cinta.

Las mujeres albercanas y sus ricos trajes típicos se convirtieron en referente del film "Sangre en Castilla" dirigido por uno de los realizadores y productores "históricos" del cine español, Benito Perojo, según Francia.

Cuatro años más tarde, las cámaras de nuevo llegaban hasta esta localidad salmantina para el rodaje de una de las cintas más recordadas por los vecinos del municipio "Marcelino Pan y Vino", con la intervención de Pablito Calvo.

Ignacio Francia señala al respecto que desde el otoño de 1954 cuando comenzó a grabarse la película, "el típico marco serrano se abrió como privilegiado marco peliculero".

La década de los 50 fue muy prolífica en filmaciones en este municipio de la Sierra de Francia de Salamanca con títulos como "Sangre en Castilla" o ya terminando la década "El Lazarillo de Tormes".

Los habitantes de este pueblo conservan multitud de anécdotas de la grabación de El Lazarillo, como la protagonizada por el niño Marco Paoletti (lazarillo) quien "era muy goloso y le gustó tanto la fruta que le entró una buena colitis", según narran a Efe.

Así, también rememoran como por la indisposición del pequeño protagonista, la hija de "Perrerías", una niña llamada Reme, fue elegida para doblarle en algunas escenas "y lo hizo muy bien", apuntan.

El ser elegida La Alberca como escenario de cine, ha facilitado que además de que sus protagonistas hayan participado como extras, la posibilidad de conocer a estrellas del celuloide.

Así ocurrió también en 1963 con la grabación de "El Valle de las espadas", que permitió a los albercanos conocer a uno de los galanes de la época: Espartaco Santoni.

El documental de Pío Caro Baroja, "La Alberca, Vida y muerte", "Malenka, La Sobrina del Vampiro" o la coproducción hispano-francesa "La guerrilla" con Francisco Rabal, son otros de los títulos que han tenido su foco de atención en el pueblo.

Durante la grabación de "La guerrilla", algunos vecinos "pasaron sus apuros, cuando los disfrazaron de soldados franceses, por lo ceñido del pantalón que destaca sus atributos", comenta el concejal.

Gracias a esta cinta y a su paso por la localidad, Rabal comenzó una gran amistad con el "Escachao", por lo que el actor regresó a La Alberca en varias ocasiones para disfrutar de sus fiestas.

También se rodaron escenas en el municipio para cintas como "El gran secreto", de Pedro Mario Herrero, o "Teresa de Jesús" en 1984, film éste en el que la "tía Faelina", se hizo famosa al aparecer como la curandera de la Santa y por el que los extras recibieron mil duros y los bocadillos del almuerzo.

Pero sin duda, uno de los rodajes más recientes y recordados fue el de "La Marrana" en 1992 , con Alfredo Landa, Antonio Resines o el Gran Wyoming, del que los albercanos guardan gratos recuerdos "por su simpatía con nosotros".

Desde entonces, La Alberca ha seguido fiel al celuloide siendo protagonista, decorado o foco de atención por su belleza arquitectónica y la importancia de sus tradiciones.

La última cinta rodada en el municipio fue la producción austro-alemana "Te llevaré al final del mundo" que se filmó el pasado mes de marzo.