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Venezuela reconoce 19 muertos en el peor incidente carcelario del mandato Chávez

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El Gobierno de Venezuela confirmó hoy la muerte de 19 presos el pasado domingo en una reyerta, considerada el incidente carcelario más grave desde que Hugo Chávez asumió la Presidencia en 1999 y un episodio más del hacinamiento cercano al 400 % del sistema penitenciario de este país.

En la primera declaración desde que el domingo informara de al menos tres muertos, el ministro de Interior, Tareck el Aissami, dijo hoy a periodistas que "19 internos perdieron la vida" en un "enfrentamiento entre dos sectores" de la prisión El Rodeo I, cercana a Caracas.

"Nosotros ratificamos y lo hemos dicho en diferentes escenarios: el sistema penitenciario venezolano es parte de los compromisos que adelanta nuestro Gobierno, hemos hecho un trabajo importante, sin embargo, falta mucho por adelantar", admitió El Aissami.

Este incidente se suma a dos secuestros de funcionarios en sendas penitenciarías en mayo, así como a huelgas de hambre, homicidios y protestas que se registran con regularidad en las cárceles.

El ministro recordó que el Gobierno adelanta varios programas en el ámbito carcelario y tiene un plan de reestructuración completa de la red de prisiones, pero admitió que los esfuerzos son insuficientes "ante el drama, ante la necesidad y la complejidad" del sistema penitenciario venezolano.

"Reconocemos que falta mucho por hacer en el sistema penitenciario y lamentamos profundamente estos hechos que empañan todos estos esfuerzo que apuntan hacia dignificar la vida de los privados de libertad", dijo.

Agregó que las autoridades afrontan con "mucha responsabilidad y autocrítica" la situación, y recordó que el presidente Chávez ya ha aprobado la creación de una cartera ministerial para el sistema penitenciario y que recientemente destinó unos 70 millones de euros para este sector.

La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) calificó hoy la reyerta como una "masacre" y el peor incidente carcelario desde que Chávez asumió el poder.

"Chávez tiene ya grandes masacres en las cárceles, pero esta es la más grave", dijo a Efe el director del OVP, Humberto Prado, al recordar que en septiembre pasado en la cárcel de Tocorón (norte) un motín acabó con 16 muertos y decenas de heridos.

En las últimas semanas fueron secuestrados funcionarios por parte de reclusos en dos prisiones, una de ellas, la Rodeo II, muy próxima a la que fue escenario del enfrentamiento del domingo.

Para Prado, el "triste" caso de El Rodeo I "puede ocurrir en cualquier penal" de Venezuela por el hacinamiento, cercano al 400 por ciento, y el hecho de que la población reclusa esté armada hasta con granadas, fusiles y pistolas de 9 milímetros.

"La población reclusa está armada no porque las armas le caen del cielo, sino porque hay un mecanismo bien perverso de tráfico de armas en el país por responsabilidad compartida de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), encargada de la seguridad externa, y el Ministerio del Interior, que se encarga de la seguridad interna", denunció.

En las inmediaciones de la prisión, María Alejandra Chávez, representante legal de la Fundación Simón Rodeo I de ayuda a los presos de ese penal, dijo que los familiares han solicitado ser incluidos en una mesa de diálogo para ver cómo se va a restablecer la normalidad en el centro.

Además, los familiares exigen que se vuelvan a establecer las visitas para constatar el estado de salud de sus familiares.

El Observatorio Venezolano de Prisiones informó este año de que en el primer trimestre 124 personas murieron en las prisiones venezolanas, un 22 por ciento más que las 102 deel mismo periodo del año pasado.

En 2010, 476 internos murieron y 958 resultaron heridos en las cárceles venezolanas, que tienen una población reclusa oficial de 44.520 presos y una capacidad para poco más de 14.500 en sus 34 centros.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha hecho repetidos llamamientos a las autoridades venezolanas para que tomen medidas que garanticen la seguridad en las cárceles.