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El verano lleva una playa de 2.000 toneladas de arena a París

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Las márgenes del río Sena, el caudal de agua que baña la distinguida capital francesa, cuenta desde hoy con más de 2.000 toneladas de arena, tumbonas, sombrillas y palmeras que a lo largo de 4 kilómetros adoptan el nombre de Playa de París.

En su octava edición consecutiva, "Paris Plage" se divide en ocho áreas temáticas, que abarcan desde lugares para practicar deportes estivales como el bádminton, el kayak o ping-pong, hasta rincones más lúdicos y musicales, pasando por puntos en donde se puede tomar prestado un libro para tumbarse al cálido sol.

Los más osados se enfundan el bañador, y aunque un chapuzón en el río puede resultar tentador, la sensatez impone servirse de las piscinas, duchas o cortinas de aguas instaladas a lo largo de la simulación costera municipal para hacer más soportable el calor.

El presupuesto de la Playa de París, que funcionará hasta el próximo 20 de agosto, es de 2,5 millones de euros, repartidos entre los patrocinadores y el Ayuntamiento.

La alcaldía de París, de hecho, describe la iniciativa como un "verano solidario en un contexto económico difícil" y anima a disfrutar de este improvisado litoral urbano a aquellos vecinos que hayan visto limitadas sus vacaciones por la crisis.

Pero no sólo los parisinos se adentran en este artificial reguero de palmeras tropicales desde donde uno puede observar el Palacio de Justicia con los pies sumergidos en fina arena y césped, sino que además sirve como reclamo para los turistas que pasan unos días en la capital francesa.

Los más incrédulos fotografían la Playa de París como otro enclave turístico más de la ciudad más visitada del mundo, mientras que otros se desabotonan la camisa y se integran en esta propuesta estival urbanita, a la que le han salido imitadores no sólo en los suburbios parisino sino también en ciudades como Toulouse, al sur del país, o Nueva York, Londres, Roma y Bruselas.

Los niños también están invitados a disfrutar de la playa en su ciudad y para ellos se han reservado 240 metros cuadrados de arena y se organizarán seminarios científicos, talleres de cómic y espectáculos de música.

Además, la iniciativa que el año pasado visitaron más de 35.000 personas, destina parte de su programa a las actividades culturales y ofrece, hasta el próximo domingo, la posibilidad de relajarse con una sesión de 15 minutos de masaje tailandés.