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Entre Verón y las brujas

Una familia de futbolistas resume la mística única de Estudiantes de La Plata

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Dicen que las brujas no existen pero que las hay, las hay. Y si no, que lo diga Estudiantes,que a falta de una, tiene dos. La leyenda comenzó en la década del 60, cuando con Juan Ramón Verón, la bruja mayor, un extremo izquierdo de exquisita técnica, ganó la Copa Intercontinental de 1968 en Old Trafford, la casa del Manchester United. Nadie daba un centavo por aquel Estudiantes guerrero de Bilardo, que tenía el toque de calidad en Verón, autor del gol en aquella conquista épica en tierras británicas.

Estudiantes es un equipo copero por excelencia: tres Libertadores consecutivas de la mano del mister Zubeldía así lo certifican. Aunque también aquellos tiempos dejaron fuertes polémicas que aún se recuerdan: se decía por esos años, que el Estudiantes de Zubeldía era sinónimo del antifútbol. Y Bilardo, su mejor alumno. La leyenda mas famosa era aquella que aseguraba que sus jugadores pinchaban a sus rivales con alfileres, algo que nunca pudo probarse con certeza, pero que muchas víctimas aseguraron. Los de Estudiantes decían que era un complot en su contra, que los clubes grandes de Argentina no soportaban sus triunfos siendo un equipo más chico. La batalla campal de la final intercontinental de 1969, en campo de Boca frente al Milán, donde algunos jugadores pinchas terminaron presos por agresiones a los italianos, alimentó aún mas la leyenda.

Se decía que el equipo de Zubeldía era sinónimo de antifútbol

Pasaron los años, pero la mística quedó sellada a fuego. Bilardo pasó de jugador a técnico. Fue campeón de Liga con el pincha y de ahí a la selección para ser campeón en México 86 y finalista en Italia 90. Verón padre comandaba los juveniles del club. Y allí le tocó dirigir a un tal Sebastián Verón, su hijo, que no tuvo mas remedio que aceptar el mote de brujita.

La mística de Estudiantes es única: primero el club, segundo Estudiantes, cuando se pueda, la familia. La historia del nacimiento de la brujita Verón lo pinta de cuerpo entero. Dice su madre, que sabe de fútbol más que muchos jugadores: 'Era de noche, y comenzaron las contracciones del parto. Juan estaba concentrado, pues tenía partido. Llamé a la concentración. Estaba durmiendo, así que me enviaron al doctor y así nació Sebastián. Juan recién lo conoció al día siguiente: jugaban el derbi de la ciudad de La Plata, contra Gimnasia. Mi hijo nació hincha de Estudiantes'. Así es la logia estudiantil.

Bilardo, por si acaso, se casó en un hueco de dos días que Zubeldía otorgó a sus jugadores. Aún debe la luna de miel, después de 40 años. Así se creó una mística especial, y a 41 años de aquella final de Old Trafford, la vida encuentra a la brujita a punto de cerrar el círculo de los Verón: volver a conquistar la Copa. Cecilia, la bruja madre, aporta sus conocimientos: 'Sebastián está en su plenitud: es la Biblia del fútbol, asombra su perspectiva para el juego. Se desmarca con facilidad y encuentra un hueco para colocar el balón a un toque en el espacio vacío. El fútbol hoy es distinto, la modernidad llevó a agilizar y a perder el gusto del juego'. Así son las madres estudiantiles.

La leyenda no probada cuenta que pinchaban al rival con alfileres

El Barca es el mejor del mundo,con el mejor jugador del mundo, Messi. Pero nada más peligroso que un equipo argentino que llega de punto y no de banca, como aquel Vélez de Bianchi que se enfrentó en 1994 al todopoderoso Milan por la Intercontinental. Los italianos los tildaron de equipo de segunda, otros los confundían con el Vélez-Málaga. El caso es que Vélez ganó 2-0 y muchas bocas quedaron cerradas.

A Guardiola jamás le pasaría algo así, no va de sobrado.Y sabe que Estudiantes tiene la calidad técnica de Verón, que juega como Toninho Cerezo, armador y el alma del equipo. Boselli,un delantero dúctil y peligroso. Braña hace recordar a Mascherano. Las pinceladas de Benítez,el ida y vuelta de Enzo Pérez. Y a las brujas.Que no existen,pero que las hay, las hay.