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La versión adulta del "Kontakthof" de Pina Bausch llega a Madrid

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La coreógrafa Pina Bausch quiso que una de sus piezas fundamentales, "Kontakthof", se convirtiera en un reto protagonizado por bailarines amateurs mayores de 65 años, y el experimento tuvo tanto éxito que, diez años después, la versión "adulta" de ese ballet sigue rodando por el mundo y esta noche recala en Madrid.

La renovadora de la danza moderna, muerta el 30 de junio, sólo cinco días después de que le hubieran detectado un cáncer, era una habitual del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, en el que se estrenó en 1985 con su compañía, el Tanztheater Wuppertal, y ya se había comprometido a volver en esta edición, la XXVI y última antes de convertirse en Festival de Primavera.

Tanto la organización del festival, que abre hoy así sus puertas, como la compañía decidieron, en homenaje a ella, mantener la representación en el certamen de "Kontakthof", que estará en cartel hasta el 8 de noviembre en los Teatros del Canal.

La obra, ambientada en una mezcla de sala de baile y casa de citas, está basada en los rituales de cortejo de los hombres y las mujeres, ellas vestidas con trajes de fiesta, ellos con estricto traje oscuro, como representación de la contradicción que existe entre el frenesí sexual y el encorsetado y social decoro.

Los veintisiete bailarines que esta noche se subirán al escenario durante tres horas, son "más o menos" -la edad no perdona y alguno ha muerto y otros han sido "baja" por enfermedad- los mismos que lo hicieron en 1999, tras ser seleccionados a partir de anuncios en los periódicos que reclamaban personas mayores de 65 años sin experiencia profesional en el baile, porque lo importante es que se mueven y no cómo se mueven.

Bausch (1940, Solingen (Alemania)) puso así a "Kontakthof", que habían estrenado en 1978 los bailarines de la compañía, el apellido "Mit Damen und Herren ab '65" (con hombres y mujeres de 65), y es la versión que se ha representado más veces, aunque hay una tercera, estrenada en noviembre de 2008, con jóvenes entre 14 y 18 años, explica a Efe la coordinadora de la compañía, Cornelia Albrecht.

Albrecht asegura que "Kontakthof" es una "pieza muy especial" hecha de los elementos clave de la obra de la desaparecida coreógrafa, "emblemática y esencial" y además "llena de humor", que se mantiene con su calidad y autenticidad primigenia gracias al trabajo de Benedicte Billiet y Joanne Endicot.

El maestro de danza de la compañía, el holandés Ed Kortlandt, explica a Efe que la pieza es espontánea y habla sobre el contacto, la pérdida, el cortejo, la agresividad, expresados por los bailarines a partir de su experiencia en la vida, "ese es el toque que podría hacer diferente cada una de las versiones y en este caso, con los mayores, es emocionante porque no son perfectos".

Dice que es muy difícil enseñar a quien no sabe bailar, pero eso es precisamente parte de la magia y el encanto de esta coreografía, que bailan 13 hombres y 14 mujeres.

Los nuevos directores de la compañía, Dominique Mercy y Robert Sturm, elegidos por unanimidad el pasado mes de octubre por el consejo de la Wuppertal, se encargan de dar continuidad al legado de la coreógrafa.

"Tener dos directores -asegura Cordelia Albrecht- es la señal de que Pina era irreemplazable para todos. Cada mañana es muy triste pero ella quería que siguiéramos bailando, y eso es lo que hacemos".