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El veto a las bodas gays en California espera el veredicto

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Las bodas entre personas del mismo sexo no dañarían a los matrimonios tradicionales y los votantes de California no tienen buenas razones para vetarlas, dijo el miércoles un abogado al final de un juicio de seis meses que probablemente llegará a la Corte Suprema.

Los abogados hicieron sus presentaciones finales al Juez jefe del Tribunal de Distrito Vaughn Walker.

Su veredicto, esperado en unas pocas semanas, probablemente será apelado en el Tribunal Supremo. Si el máximo tribunal toma el caso, su veredicto podría determinar el destino de las prohibiciones a los matrimonios entre personas del mismo sexo en la mayoría de los estados de Estados Unidos.

Los votantes de California aprobaron el veto en 2008.

El caso en contra es llevado por el jurista conservador Ted Olson, que sirvió como fiscal general del Estado bajo el ex presidente George W. Bush, y David Boies, su adversario en la decisión del Tribunal Supremo en el 2000 que puso a Bush en la Casa Blanca.

Permitir uniones entre personas del mismo sexo no evitaría que los heterosexuales sigan casándose y de hecho aumentaría el valor y reputación de la institución del matrimonio, dijo Olson al tribunal el miércoles.

"Eliminar las restricciones odiosas al matrimonio fortalece la institución del matrimonio", indicó.

Durante el caso, Olson y Boies argumentaron que el veto al matrimonio gay discrimina a un segmento de la población al negarles el derecho fundamental a casarse.

Anteriormente este mes, Walker le realizó a ambas partes una larga lista de preguntas, incluso si había alguna buena razón, o base racional, para mantener el matrimonio exclusivamente para parejas de distinto sexo.

El juez interrumpió el cierre de Olson y le preguntó si el debate en sí mismo no probaba que había un buen argumento para detener el matrimonio homosexual.

"Tiene que ser una proposición debatible, no que haya un debate sobre la proposición", respondió Olson. Los ciudadanos pueden discriminar en su vida diaria pero no pueden imponer esa visión en la ley, declaró, señalando que el temor y el miedo motivaron a los votantes en el referendo del 2008.

Algunos defensores homosexuales se opusieron a la idea de impugnar el veto en el tribunal federal, temiendo que incluso tras ganar la ronda puedan perder en el Tribunal Supremo, actualmente de tendencia conservadora, retrasando sus logros durante años.