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Viajar sin cabeza perjudica la salud

Un europeo que viaja al extranjero pierde, como promedio, tres días de sus vacaciones por una enfermedad que podía haber prevenido si hubiese obedecido las recomendaciones

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Las infecciones imprevistas les están aguando las vacaciones a muchos europeos. En un periodo de 15 días, el europeo medio pierde tres debido a diarreas, enfermedades respiratorias y otras dolencias más serias como la hepatitis o la malaria. Así lo señala la Sociedad Europea de Microbiología y Enfermedades Infecciosas (ESCMID, en inglés), que también advierte de que el 20% de los que caen enfermos en destino volverán a su casa aún convalecientes.

Los europeos son bastante 'descuidados' a la hora de tomar una serie de medidas sencillas que podrían reducir drásticamente el número de infecciones y otros problemas de salud, explica a Público Robert Read, miembro del comité Ejecutivo del ESCMID.

Esas medidas pasan por ser cuidadosos con el agua y los alimentos que se consumen o llevar ropa adecuada para prevenir picaduras. También se recomienda acudir a un Centro Internacional de Vacunación, donde se asesora y se administran las vacunas recomendables para cada país. En España hay 77 centros de este tipo dependientes del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas.

La famosa diarrea del viajero que afecta a unos diez millones de turistas cada año sigue siendo la causa de enfermedad más frecuente, según el ECSMID, que ha recopilado datos de cuatro estudios sobre enfermedades y viaje publicados en varias revistas científicas. A la diarrea le siguen las enfermedades respiratorias y la hepatitis A, para la que existe una vacuna.

En España, las visitas a centros de vacunación internacional han crecido en los últimos años, señala Ildefonso Hernández, director general de Salud Pública. Los problemas más frecuentes son la fiebre (35% de las consultas), diarreas (25%) y problemas dermatológicos como picaduras y erupciones cutáneas (20%).

Pero desde hace unos años hay una incidencia cada vez mayor de enfermedades tropicales como la malaria. Según el informe del ESCMID, sólo el 35% de los europeos toma los medicamentos necesarios para prevenir la enfermedad, un porcentaje que en España es mayor pero aún alarmante. 'La mitad de los viajeros o no toma los medicamentos o los toma mal', señala José Antonio Pérez, de la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. El año pasado este servicio trató a 3.000 enfermos, el doble que el año anterior, señala.

También está aumentando la incidencia de fiebres tropicales como el dengue y el chikungunya, para las que no existe un tratamiento específico, por lo que aún más importante protegerse contra los mosquitos que las transmiten con ropa adecuada y repelentes.

Otro mal cada vez más frecuente son las infecciones que causan unos microbios llamados rickettsias y que se transmiten a través de las picaduras de garrapatas y otros insectos. 'Son un caballo de batalla enorme', explica Sabino Puente, jefe de la sección de Medicina Tropical y del Viajero del Hospital Carlos III de Madrid. Uno de los síntomas de las rickettsias es la erupción cutánea, un problema que también ocasionan otras larvas cada vez más frecuentes que se instalan debajo de la piel del viajero cuando anda descalzo o se tumba en la arena.

No todos los viajeros tienen las mismas probabilidades de contraer estas enfermedades. Uno de los grupos de riesgo que más atención está concentrando son los llamados VFR (Visiting Friends and Relatives, o visitando a amigos y parientes). Se trata de personas de origen extranjero que visitan sus países de origen durante un periodo de tiempo largo y que después pueden traer enfermedades consigo. Estos pacientes no suelen tener una percepción del riesgo de contraer ciertas dolencias endémicas, señala Pérez.

En el caso de la malaria, el 45% de los enfermos son inmigrantes, dice Hernández. Los niños, mayores y embarazadas deben tomar precauciones, destaca este especialista. La mayoría de problemas de salud se registra entre los que viajan por ocio (40%), seguidos de cooperantes y profesionales en viaje de trabajo, comenta.

Tampoco todas las zonas del mundo son igual de peligrosas. África subsahariana es la zona donde más infecciones se producen. También los países del sureste asiático e India, seguidos de América Central y del Sur. Incluso dentro de estas zonas, el riesgo de contagio varía mucho dependiendo del lugar que se visite, señalan los expertos.

Antes de emprender un viaje a estas zonas, el Ministerio de Sanidad recomienda acudir a un centro de vacunación con un mes y medio de antelación para asesorarse de cuáles son las vacunas y medicamentos que están recomendados, y poder adquirirlos. Aunque el coste de los tratamientos depende de la comunidad autónoma, la mayoría de ellos están cubiertos por las diferentes administraciones.

Al llegar al destino, es importante vigilar qué se come y se bebe. Aparte de consumir agua embotellada, los expertos consultados recomiendan no tomar vegetales crudos o fruta que ya haya sido pelada. También es clave llevar ropa adecuada y prendas que eviten la picadura de insectos. A la vuelta se recomienda acudir al médico si aparecen síntomas para que se pueda hacer un diagnóstico lo más pronto posible.

¿Qué hacer antes del viaje?
Pedir una cita en un centro de vacunación internacional. El Ministerio de Sanidad recomienda acudir un mes y medio antes de viajar, especialmente si el destino está en un país tropical, subtropical o en vías de desarrollo. Hay 77 en toda España. En verano hay muchas más visitas y algunos centros se desbordan. Los más saturados son los de Madrid y Bilbao, según el ministerio. La lista está en www.msps.es

¿Qué ofrecen los centros de vacunación?
Información específica sobre las vacunas y medicamentos recomendados para cada país, así como de las enfermedades presentes en la zona. Administran las vacunas y atienden a los viajeros con algún problema de salud.

¿Quién paga las vacunas?
El coste para el viajero depende de la comunidad autónoma, pero en general casi todos los tratamientos están cubiertos. El tratamiento contra la malaria cuesta unos tres euros. La tasa de la vacuna de la fiebre amarilla, que es obligatoria en algunas zonas, cuesta 17 euros.

¿Quiénes deben tomar más precauciones?
Depende de la duración, el destino y el tipo de viaje que se realiza. Las personas mayores, los niños y las embarazadas deben tomar precauciones especiales. Las personas con un problema de salud crónico, que sufran alergias que estén bajo tratamiento, deben acudir al médico con un informe para que les asesore sobre los riesgos y contraindicaciones con los medicamentos recomendados para el país al que viajan.

¿Qué hacer al llegar?
Hay que ser precavido con los alimentos y el agua que se consume. Se recomienda tomar siempre agua embotellada y evitar el hielo. Lavarse las manos frecuentemente para evitar infecciones. Comer alimentos cocinados y conservados de forma adecuada. Cuidado con las verduras en crudo. Consumir frutas con piel y pelarlas uno mismo. Llevar ropa adecuada que proteja el cuerpo ante picaduras de insectos que pueden transmitir enfermedades.

¿Con qué países hay convenios sanitarios?
En todos los países de la Unión Europea hay asistencia médica con la Tarjeta Sanitaria Europea, que expide el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). En el mismo organismo se puede obtener un formulario válido para tres meses –seis para pensionistas– que permite ser atendido en Andorra, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, EEUU, Filipinas, Marruecos, México, Paraguay, Perú, Rusia, Túnez, Ucrania, Uruguay y Venezuela .

¿Y a la vuelta?
Si sucede algún problema de salud, acudir cuanto antes al médico o a un centro de vacunación internacional. Un diagnóstico prematuro es clave para atajar muchas enfermedades.