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Vicent conjuga la memoria y la imaginación para regresar al verano de 1953

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Manuel Vicent ha regresado al verano de 1953 para rescatar sus recuerdos en "León de ojos verdes", una novela cuyos personajes cruzan sus vidas con las de John Dos Passos, Dorothy Parker y hasta Brigitte Bardot en un hotel de la playa castellonense.

"Lo literario es la conjunción de la memoria y de la imaginación, y el producto es más real que la vida", ha afirmado hoy el escritor y periodista valenciano en una entrevista con Efe.

Vicent ha recreado en "León de ojos verdes" (Alfaguara) una rica galería de personajes que conoció cuando tenía diecisiete años en el hotel balneario Voramar, un establecimiento de Benicassim que durante la Guerra Civil fue hospital de sangre de las Brigadas Internacionales.

Por allí pasaron escritores como John Dos Passos y Dorothy Parker y el cantante de blues Paul Robeson para mostrar su apoyo a los heridos del frente, antes de que el hotel se convirtiera tras la contienda en un punto de referencia de la burguesía valenciana en los años cincuenta.

Aquel verano de 1953 llegó a las playas española el primer bikini, de color rojo, que lucía una joven francesa aún desconocida. Se llamaba Brigitte Bardot y fue escoltada hasta el hotel por la Guardia Civil ante el revuelo causado por su indumentaria.

En el hotel se rodaba una película y la joven francesa se empeñaba a diario en salir en alguna escena, pero el director se mantuvo inflexible en su negativa.

"Todo es absolutamente cierto", asegura Vicent al recordar hoy este episodio que se cuenta en la novela, y precisa que el director era Luis García Berlanga y que la película que rodaba se llamaba "Novio a la vista".

Ese verano fue además cuando el joven Manuel, protagonista de esta historia, conoció la "cara oculta" de la Guerra Civil, que sus padres nunca le habían contado, y descubrió además que era "capaz de transformar hechos reales en imaginarios sin que perdieran sustancia verídica".

Y así surgió el escritor que 55 años después ha hecho literatura de las experiencias que quedaron en sus recuerdos.

"Lo que está en este libro es más real que lo que sucedió, porque está pasado por la mirada literaria", sostiene Vicent.

En "León de ojos verdes" se entrecruzan bajo la mirada de un observador -"que en ese momento tiene todavía la mirada virgen"- las vidas de los personajes reales y las de "unos fantasmas en suspensión" que estuvieron antes en el hotel Voramar, explica el autor.

Cada personaje tiene una historia propia en la novela, en la que el doctor Aymerich, un antiguo represaliado del régimen, se convierte en guía de Manuel en su proceso de iniciación en la vida adulta.

María, la cocinera del hotel, recorrió a pie la Meseta en busca de su marido encarcelado tras la guerra y, aunque muchos no le creen, Juanito Ruano fue amante de la desinhibida Dorothy Parker en sus tiempos de miliciano.

Gabriel Casamediano es un elegante anciano postrado en una silla de ruedas que mantiene desde hace cuarenta años una apasionada relación con una mujer que vive al otro lado del mundo, y Ricardo Seisdedos, conocido como Richard El Guapo, mató a su millonaria mujer.

Lydia es una niña minusválida de la que se enamora el protagonista y que, según Vicent, representa "el nudo de la novela", porque supone "la belleza quebrada" que existía en aquel lugar hermoso del litoral, pero afectado por las secuelas de la Guerra Civil.

"Aquellas vidas eran muy cutres, pero la síntesis de la imaginación y la memoria hace milagros", subraya el escritor (Villavieja, Castellón, 1936).

Si hoy se encontrara con el protagonista de su novela, Manuel Vicent afirma que le diría que, después de más de medio siglo, "en el fondo no ha cambiado nada la sorpresa de estar vivo, de ver las cosas como la primera vez". Como en el verano de 1953.