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El vicepresidente de EE.UU. se reúne en Irak con dirigentes del país para alentar la reconciliación

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El vicepresidente de EEUU, Joseph Biden, se reunió hoy en Bagdad con responsables políticos de Irak para alentar a la reconciliación nacional, días después de que el Ejército estadounidense se retirara esta semana de las ciudades iraquíes.

Biden, que llegó anoche a Bagdad en una visita sorpresa de tres días, se entrevistó hoy con los vicepresidentes iraquíes, el suní Tarek al Hachemi y el chií Adel Abdel Mahdi, con los que analizó el proceso de reconciliación nacional y medios para impulsarla, según el portavoz de la Presidencia, Nasir al Ani.

Antes del encuentro con sus homólogos iraquíes, Biden se reunió con el comandante en jefe del Ejército de EEUU en Irak, general Ray Odierno, y con el embajador de su país en Bagdad, Christopher Hill.

Aunque no se ha emitido ningún comunicado tras esa entrevista, fuentes oficiales iraquíes, que pidieron el anonimato, explicaron a Efe que los responsables estadounidenses estudiaron la retirada de las tropas de EEUU de las ciudades y las medidas a tomar para reforzar la seguridad y evitar el regreso de la violencia.

Durante su estancia en Irak, está previsto que Biden se entreviste, también, con el presidente iraquí, Yalal Talabani, y el primer ministro, Nuri al Maliki, aunque aún no se ha precisado cuándo.

A su llegada anoche al aeropuerto, el ministro de Exteriores iraquí, Hoshiyar Zebari, explicó que "la visita de Biden llega en un momento crucial de la historia de Irak, representado por la retirada de las tropas de EEUU" de las ciudades, en cumplimiento del acuerdo de seguridad firmado el año pasado entre Washington y Bagdad.

Los analistas iraquíes contemplan el viaje del vicepresidente, el primero desde que juró su cargo, el pasado enero, como una muestra más de los esfuerzos que está ejerciendo la Administración del presidente de EEUU, Barack Obama, para presionar a los iraquíes con vistas a que se reconcilien y evitar, así, que estalle la violencia sectaria.

Según el analista político Naguib Yaburi, "esta visita se enmarca en las presiones de EEUU sobre los dirigentes chiíes, suníes y kurdos para que entierren sus diferencias y logren una reconciliación política".

Yaburi dijo a Efe que el reparto del poder y de los recursos naturales, sobre todo, de los ingresos del petróleo, además de las disputas sobre algunas zonas y la erradicación del partido Baaz, del difunto dictador Sadam Husein, son todavía asuntos pendientes, que necesitan de un consenso entre los distintos grupos.

A juicio de Yaburi, desde que Al Maliki lanzó la campaña para la reconciliación, hace dos años, pocos progresos se han conseguido y aún continua la amenaza de que estalle de nuevo la violencia sectaria.

Otro analista político, Ali Abdelrahman, indicó que "la visita de Biden a Irak tiene el objetivo de presionar a Al Maliki para que acepte a más opositores en sus filas, con vistas a que la situación de seguridad se estabilice para allanar el camino a una salida de las tropas estadounidenses de Irak", prevista para finales de 2011.

Abdelrahman apuntó que la presencia de Biden en territorio iraquí sirve, también, para recordar a sus dirigentes, y en particular al Gobierno del chií Al Maliki, que EEUU todavía "tiene los hilos que manejan el juego".

Sin embargo, otros expertos son pesimistas sobre la capacidad del responsable estadounidense para impulsar la reconciliación ante las enormes diferencias ideológicas, religiosas y políticas entre los iraquíes.

Así opina el escritor Salam al Shamaa, quien dijo a Efe que "sería una broma imaginar por un momento que los iraquíes dejan de lado sus discrepancias políticas y alcanzan una reconciliación real".

Al Shamaa advirtió de que "Biden tiene una mala reputación en Irak porque él fue uno de los que aconsejó la partición del país en tres zonas, una chií, una suní y una kurda", y además, fue uno de los defensores de la invasión en 2003, aunque luego la criticó.